(Publicado en el n.53 de la revista Pedalier)
Eddy Merckx es un ciclista irrepetible. Un Dios en Bélgica.
Algunos monumentos le recuerdan, en un país proclive a ensalzar a los ídolos
ciclistas, pero quizás el más popular de los monumentos dedicados a Merckx es
el que se alza en la cota de Stockeu, donde se fraguaron tres de sus cinco victorias
en
Stavelot, el pueblo que hay en la base de la cota de Stockeu
tiene con este monumento una nueva curiosidad que atrae a los turistas. Pero
para llegar a ese lugar hay que subir el terrible muro de Stockeu, con rampas
de hasta el 21%.
Stockeu forma parte de la trilogía de muros encadenados que
suponen Wanne, Stockeu y Haute Levee, presente en la Lieja Bastogne Lieja
desde practicamente sus inicios en 1892. El paso por esa trilogía de muros era
uno de los puntos culminantes de La Decana, junto con las dos cotas finales,
Mont Theux y Cote des Forges, donde también hay un monumento dedicado a Stan
Ockers, ganador de la prueba en 1955 y uno de los ídolos de la infancia de Eddy
Merckx. En los años 70 se añade al recorrido otra trilogía de muros muy
familiares para nosotros ahora: Col de Rosier, La Redoute (donde también
tenemos otro monumento que recuerda la Lieja) y Hornay.
Y era precisamente en los 70, durante la tiranía del
Caníbal, cuando sus compañeros de equipo solían hacer un gran trabajo de equipo
en la Cote de Wanne, y entonces, al pie de Stockeu, Eddy cogía las riendas del
grupo y subía ese terrible muro como si fuera un sprint. En la cima, sólo unos
pocos corredores estaban con él, y algun equipier. En la última de las tres
subidas, en Haute Levee, sus últimos compañeros de equipo imponían tal velocidad
que nadie podía enlazar por detrás. Como se dijo en la inauguración de su estatua
“Todavía podemos ver tus ataques aquí, como un tsunami. Aún sentimos tu
velocidad y vemos el polvo tras de ti” (traducción libre).
El monumento fue inaugurado el día 17 de Abril de 1993. Está
hecho en bronce, y es el perfil del Caníbal, pegado a un bloque de piedra de
seis toneladas. Doce meses fueron necesarios para que Lucien Cartelle,
presidente de la
Asociación AISJD (Alianza e Interés por los Deportes y la
Juventud) reuniera el dinero suficiente para pagar esta obra de arte. Con ella,
Eddy Merckx ha sido uno de los pocos belgas con una estatua construida en su
honor, en vida. En 1996 el Rey Alberto II concedió a Eddy Merckx la Orden Olímpica en
nombre del Comité Olímpico International por su contribución al desarrollo del
ciclismo. Siendo ya Caballero de la Orden del Rey Leopoldo, la más alta
condecoración belga, Eddy Merckx fue también galardonado con el título de Barón
en el mismo año 1996.
Stockeu ha vuelto a ser protagonista recientemente al estar
incluido en el Tour de Francia con notable protagonismo, pero esta vez no tan
positivo, en el Tour de 2010, cuando en su empinado descenso se produjeron una
serie de caídas que provocaron un famoso parón liderado por Cancellara. Ese
parón favoreció los intereses de los Schleck, líderes del equipo de Cancellara,
y de Chavanel que acabó ganando esa etapa. Al parecer una mancha de aceite
provocó ese desbarajuste en el pelotón.
Stockeu volvía a salir en los periódicos.
Nosotros fuimos a la Tilff Bastogne
Tilff (la versión cicloturista de la Lieja Bastogne
Lieja ) en el año 2007. Su recorrido siempre varía y en esa
ocasión se subían algunas cotas pero no se subía Stockeu. Claro que se pasaba
por Stavelot, justo al pie de esta cota. A llegar a Stavelot el monumento a
Merckx está perfectamente señalizado (“Stele Merckx”) y ahí nos dirigimos.
Después de poco más de un kilómetro de subida muy dura (más del 12% de media
con rampas del 21%) y justo a la salida de un espeso bosque, escondido, a la
derecha, queda el relieve de Merckx sobre la piedra. Cuando
llegamos al monumento a Merckx, y después de las fotos de rigor, uno no sabe
muy bien qué hacer... Uno todavía contiene la emoción de haber visitado un
lugar único en el universo del ciclismo. Los años pasarán, Merckx se irá, y su
monumento seguirá allí, aguantando a menudo la lluvia, en la soledad de la
montaña, recibiendo la visita de gente que leyó la historia del ciclismo.