Puertos de montaña, historia del ciclismo y mucho más. Aqui podremos compartir nuestros conocimientos de ciclismo y especialmente de puertos de montańa.
lunes, septiembre 15, 2014
Reunión BIG en Catalunya: un encuentro de viejos amigos
viernes, octubre 12, 2012
Sant Joan Despí – Montserrat 2012
La idea que tenía es que era una marcha facilona, llanita, junto al río Llobregat y una buena subida al final, donde había que llegar entero puesto era donde había que darlo todo. También tenía la idea de que se trata de una marcha muy popular con mucha gente quizás no tan competitiva y más de tomarse como un verdadero reto el mero hecho de terminarla. Sus 72 kilómetros no serían un verdadero desafío para muchos, pero sí para aquellos que no están acostumbrados a competir.
O sea que ahí me planto con tiempo suficiente en el Poliesportiu Salvador Jimeno de Sant Joan Despí, para salir a las 8,00, aunque sin atender uno de los consejos que me habían dado: ponerme delante en la salida, puesto que luego cuesta mucho adelantar tantísima gente (las inscripciones llegaron a las 1.000 personas). Ahí en medio me planto y cuando dan la salida como la gente no tiene mucha prisa pues yo no puedo hacer nada... Unos cientos de metros y ya cogemos el río. Serán unos 10 km que yo me tomo un poquito en serio e intento ir adelantando todo lo que puedo, a costa de gastar algunas fuerzas. Esos 10 km se acaban muy rápido je, y enseguida, en el 18 ya encontramos un avituallamiento. Ni me paro, que tengo prisa. Poco después empieza un festival de subidas duras, bajadas poco técnicas, vuelta a subir, pie a tierra un par de veces de lo duro que es esto... Uf, uf, uf. Llevaba mucho tiempo sin salir en BTT y estas subidas de pulsaciones tan arriba y tan continuadas me están matando.
Cuando corono Puigventós sólo llevo 40 km en las piernas y estoy destrozado. Tengo que pararme al coronar y comer unas cuantas barritas y descansar. Me encuentro fatal, se me pasa por la cabeza plegar e ir a buscar el coche. Pero finalmente tiro para abajo y en los dos siguientes avituallamientos paro un buen tiempo a comer, beber, recuperar, he perdido una de líquido....
Con la pájara viene ese momento habitual en mí: ¿Cuántos kilómetros faltan? Y empiezo a sumar y restar, al final no recuerdo ni cuántos km eran en total. ¿66?¿77? ¿72? Parece que me voy recuperando un poco en la bajada y en un tramo llano donde tiro de experiencia rodadora de la carretera. Llego al avituallamiento de Monistrol del Montserrat y allí me dicen que quedan 18 km, 9 hasta el próximo avituallamiento. Allí también paro a comer. Ya solo queda la última subida, por un tramo desconocido para mí por la carretera que sube a Montserrat por Marganell.
Ahí francamente me encuentro muy bien, no es ni mucho menos tan duro como los tramos que pasamos en Puigventós. Voy pasando gente y el tramo de carretera me ayuda a sentirme como en casa. Hay algún tramo duro ya en la pista de tierra pero no necesito ni poner el molinillo. Ahí es donde me sacan la foto del principio del artículo, con Sant Jeroni al fondo. Bestial! La meta llega de forma sorpresiva cuando yo aún esperaba un par de km más de subida. Consigo mi objetivo de bajar de las 5 horas y al final acabo en la posición 223 con 4:52:30, sobre un total de 975 participantes que llegaron. Muy contento por haber bajado de las 5 horas y sobre todo por la foto!
Por cierto, lo mejor para solucionar el problema logístico de volver al coche en Sant Joan Despí es que te venga a recoger una amiga. Gracias Asun!!!!
viernes, febrero 04, 2011
Montserrat, BIG 435
jueves, septiembre 25, 2008
Matagalls Montserrat 2008, objetivo conseguido.
Ya que nos planteamos una prueba de fondo en montaña, ¿por qué empezar por una más fácil?
La Matagalls-Montserrat es un mito para muchos excursionistas catalanes. No es de extrañar, porque con sus más de
La otra singularidad de
En la salida, el ambiente en Coll Formic es estupendo. Hace ya varios años que no se da la salida en la cima de Matagalls, sino en Coll Formic (a
El primer tramo es casi lano y después en franco descenso hasta Aiguafreda La tentación de correr es tremenda, y nuestro sentido común escaso. Total, que vamos al trote algún rato, aún sabiendo que luego podremos pagarlo. El paso por Aiguafreda, ya de noche, es motivante, con la gente del pueblo dando ánimos, y también comida. El avituallamiento lo encontramos poco después, donde una triple ración de té caliente hará que no tenga el más mínimo momento de sueño en toda
Las charlas iniciales se van convirtiendo en silencios interminables. Uno solamente escucha su cuerpo y empiezo a notar dolor en la rodilla, después en la planta del pie. También me molesta la goma del mísero frontal de 3 leds que llevo (al lado de los 20(!!!) que llevaba Ricardo), pero decido no ensancharlo para que el dolor tenga algún lugar poco importante donde entretenerse…
Pero el paso de los kilómetros va mermando la moral y empiezo a entender que haya muchos abandonos en el avituallamiento de Sant Llorenç Savall, como me habían advertido (kilómetro 45). Sólo me faltaba un buen tropezón en una estrecha pista, que ni los palos evitan que yo acabe en el suelo. Buena excusa para dejarlo. Menos mal de la compañía, que me convence de que no lo haga. Haber pasado el ecuador de la prueba ayuda psicológicamente a aguantar. A partir de ese momento ya es cuenta atrás.
Sin embargo, tras el avituallamiento de
Al poco tiempo va amaneciendo y eso anima de verdad. La bajada hasta Vacarisses es una trialera complicada. No quisiera verme yo con la bicicleta por ahí. Cuando llego al avituallamiento de Vacarisses ya tengo claro que voy a llegar. Montserrat está a la vista y el cuerpo parece que se va aguantando. Aparte de los cuádriceps, no sufro ningún otro punto crítico, por lo que el escaso entreno que hice (subir al Aneto en 9 horas y una caminata de 11 horas hasta el Pla de la Calma) parece haber servido para cumplir el objetivo.
La subida final al Monasterio se hace muy larga, pero finalmente llego una hora después de mis compañeros, con un tiempo de 17 horas 53 minutos, el 1.005 sobre 2.280 que llegaron y 3.000 que partieron. Una verdadera barbaridad.



