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jueves, mayo 20, 2010

La albiceleste sobre ruedas

(Publicado en el n.14 de la Revista PdlPro) Fotografías Sergi Ros

Cuando en España hablamos de ciclistas argentinos en el pelotón el primero que nos viene a la cabeza es el hispanoargentino Juan Antonio Flecha, nacido en Junin, Buenos Aires, el 17 de Septiembre de 1977, aunque con 11 años emigró a España y hoy es un catalán más entre nosotros. Atípico, eso sí, por ese amor a las clásicas, al pavés y al frío. Más que argentino parece belga.

También es fácil que nos vengan a la memoria pistards que han conseguido destacadas clasificaciones como Juan Esteban Curuchet, Walter Pérez, Dario Colla... Y es que la tradición de la pista argentina es muy importante, superior al ciclismo en ruta. No podemos olvidar facilmente la medalla de oro de Juan Esteban Curuchet y Walter Pérez en los Juegos Olímpicos de Pekin 2008 en la modalidad de Madison. Sobre todo porque relegaron al segundo a lugar a nuestra pareja formada por Tauler y Llaneras.

Sin embargo, el principal representante del ciclismo argentino en Europa es Juan Jose Haedo, el ciclista de Chascomús nacido el 26 de Enero de 1981. La trayectoria de Juan José Haedo durante los últimos años ha dado la razón al danés Bjarne Riis cuando el año 2007 confió en este potente esprinter argentino para el equipo CSC. Su paso por el equipo americano Toyota le supuso una gran experiencia y un buen número de victorias, especialmente en el Tour de California y en el Tour de Georgia. Ya una vez en el CSC, sus victorias son numerosas, entre las que podemos destacar la Clásica de Almeria 2008, el GP de Cholet-Pays-de-Loire en 2009 y este año 2010 ha empezado con mucha fuerza con sus victorias en la Vuelta a Colonia, en la Vuelta a Bombay (la primera carrera ciclista profesional en India reconocida por la Unión Ciclista internacional) y la última etapa de la Volta Ciclista a Catalunya.

Las sagas familiares argentinas son una tradición. Los Curuchet, los Borrajo, los Alexandre. Y ahora los Haedo. Que forman parte de una larga estirpe ciclista, puesto que su padre fue un famoso pistard argentino (Juan Carlos Haedo). Lucas Sebastián Haedo es el siguiente de la saga que pasó al profesionalismo. Nacido el 18 de Abril de 1983, vino a España con 17 años y corrió como juvenil en el Estrella de Levante y después corrió cinco años en el Diputación de León. Pasó a profesionales en el año 2009 con el modesto Colavita-Sutter Home y allí obtuvo dos victorias, una de ellas en el Tour de San Luis. Este año 2010 ha dado el salto a un gran equipo con su hermano Juan José en Saxo Bank, con el que reside en Girona, formando parte de la colonia de americanos afincados en la ciudad donde Armstrong también tuvo residencia.

El Tour de San Luis es otro ejemplo del buen estado de salud del ciclismo argentino. Una prueba que se disputa en Enero aprovechando el verano argentino aunque con la competencia del Tour Down Under en Australia. Una muestra del nivel emergente de esta prueba es la victoria de Vicenzo Nibali en esta edición de 2010, un corredor top ten en el Tour de Francia 2009. Otra carrera importante que cabe destacar es la Doble Bragado.

Lucas Haedo debutará este año en el Giro d'Italia, bonito reto al que enfrentarse en un primer año entre los grandes. Y sin la compañía de su hermano puede tener la posibilidad de meterse en los sprints con Freire, Petacchi y compañía. Así lo hizo también en el Tour de Romandía, donde ultimó su puesta a punto para el Giro.

El último de los argentinos que ha pasado al campo profesional es Jorge Montenegro, nacido en Mar del Plata el 7 de Mayo de 1983. Tras un exitoso paso por la categoría élite, en el que se incluye la Copa de España 2009 con victorias en Aitzondo y Legazpi, pasó a profesionales con el equipo Andalucía Cajasur en la Vuelta a Portugal del año pasado. Un hombre importante en su carrera ha sido el técnico Fernando Devecchi, que siempre ha confiado en Jorge y que fue pieza clave en su paso a profesionales, una vez Fernando quedó como director deportivo del equipo Andalucía Cajasur, tras la renuncia de Juan Martínez Oliver.

Jorge vino de Argentina, corre para el Andalucía y reside en Tenerife, curiosa mezcla de destinos. Las carreras en que se siente más a gusto son las pruebas de un día y con su paso al profesionalismo este año 2010 ha sido el de su debut en las clásicas del Norte de Europa. Todavía no en las pruebas Fuera de categoria de la UCI, pero sí en el fin de semana de Drenthe (Holanda). ¿El resultado? Una séptima posición en la Albert Profonde van Drenthe, la primera vez que Jorge corria en el norte de Europa con adoquín y con el tiempo tan frío... Una fantástica actuación.

Qué lejos quedan esos tiempos corriendo en Mar y Sierra, esas carreras narradas por Jorge Sequeira y esos fines de semana en casa de Héctor Loscalzo, presidente del club. El pequeño Montenegro ya está entre los grandes y su entrega dará, seguro, muchas alegrías al Andalucía Cajasur.

Y no podemos olvidar a los pioneros. Martin Garrido y Maximiliano Richeze son otros argentinos que han estado corriendo en Europa en los últimos años. Martín Garrido corrió 10 años como profesional, tres de ellos en el equipo español Colchón Relax y los últimos años en Portugal, consiguiendo como victoria más destacada el Tour de San Luis de 2008, mientras Maximiliano Richeze, también un hombre rápido, se vió involucrado en un asunto de dopaje en el Giro de 2008, tras ganar dos etapas y tuvo que dejar la competición.

Para los próximos años más ciclistas argentinos están desembarcando en el ciclismo nacional. Y lo están haciendo con éxito. Cafés Baqué fichó recientemente al corredor Daniel Díaz, y ya les ha empezado a dar frutos. Tres victorias casi consecutivas en una semana: Beasaín, Estella y Palencia. Por su parte, Mauricio Muller ya lleva años en Catalunya obteniendo buenos resultados, y compartiendo grupeta con Joan Llaneras. Este año corre en el equipo Azysa Ceya Conor y sigue a la espera de un posible paso al profesionalismo, que sería más que merecido.

Argentina viene pegando fuerte. No tanto como la selección de futbol, el deporte que allí es religión. Pero su nivel es cada vez más alto y grandes resultados no tardarán en llegar.

Como colofón, una bonita curiosidad. Precisamente el día que habíamos acordado la foto con los tres argentinos del pelotón profesional (que podéis ver junto a esta líneas), ese día ganó Juan José Haedo en el Circuit de Catalunya, en la etapa final de la Volta a Catalunya. Maravillosa coincidencia. Y nos regaló una imagen preciosa con los brazos levantados mientras un compañero de equipo levantaba las manos detrás de él. Alguien que le lanzó y se alegró tanto como él. Su hermano.

sábado, junio 03, 2006

El ciclismo, factor de integración

(Artículo publicado en el número 10 de la revista Pedalier)

Pertenecer a un gran club de una gran ciudad es una garantía de movimiento constante. En el Esport Ciclista Sant Andreu de Barcelona tenemos a menudo gente que llega nueva, aunque también hay otros que no aparecen más. Llegan nuevos socios que viven en el mismo barrio, nuevos socios que vienen del otro lado de la ciudad. Y también nuevos socios que se acaban de instalar procedentes de países lejanos. En definitiva, un club debería ser un reflejo de la sociedad que lo rodea.

Zeljko es croata, Ricardo es argentino, Víctor es chileno, Florian es suizo y Carlos, brasileño. Todos ellos tienen en común que forman parte de nuestro club. Qué mejor manera de conectar con la gente que practicando deporte, descubriendo la orografía del entorno, sufriendo a más de 160 pulsaciones, a relevos para compartir incluso el aire. Simplemente con el objetivo de hacer un tramo más rápido o de preparar una marcha el fin de semana que viene. O jugar a ser el más rápido quitándonos unos años de encima.

Alguno lleva aquí 20 años, otros acaban de llegar. Compartir carretera y bocadillo con ellos nos enseña que salir fuera de tu país es muy duro, incluso sin tener en cuenta los casos tan dramáticos que aparecen en la prensa a diario. A menudo, conseguir el bienestar que puede permitir dedicar el fin de semana a la bicicleta no es algo que se consiga de forma inmediata. Por eso se valora más cuando se tiene.

El deporte es, en general, un factor de integración. Y el fútbol, reconozcámoslo, su máximo exponente. Posiblemente casos como el de Zidane en Francia hayan hecho más por la integración de los inmigrantes que cualquier Parlamento en Europa. Y no solamente provocan un efecto integrador en los espectadores, sino que también, y principalmente, lo provocan en la calle, entre los practicantes. En el ciclismo todavía no ha ocurrido un caso similar a nivel profesional en nuestro país (recordemos que en Francia sí: Virenque había nacido en Marruecos), pero a nivel ciclodeportivo cada vez tenemos más compañeros de cualquier nacionalidad, residentes en nuestro país.

Cuando estuve en el Tour de Flandes nos alojamos en pleno centro de Bruselas. Allí nos dimos cuenta de cómo la inmigración ha cambiado por completo el perfil del habitante de Bruselas, por lo menos del centro, donde si bien todos hablaban en francés, el aspecto de la gran mayoría de ellos distaba mucho de ser la del centroeuropeo típico. Muchos árabes, muchas personas de raza negra.

Sin embargo, fue curioso observar cómo al día siguiente, en el Tour de Flandes cicloturista, no había nadie de esas características. Todos altos y rubios como Boonen. Seguramente si observamos el perfil mayoritario del ciclista en la Quebrantahuesos tampoco encontraremos grandes sorpresas de momento, pero quiero creer que nuestro caso es diferente, aunque solamente sea por ser un país con mucha inmigración hispana, en cuyo caso el lenguaje es una gran ayuda. Curiosamente, se trata de países con muy poca tradición ciclista. Excepto quizás Colombia, en el resto de países hispanoamericanos no hay una gran historia de ciclistas que provoquen el mimetismo de los críos. Ya se sabe que la cultura ciclista es fundamentalmente europea.

Si hay que buscar un denominador común en todos nuestros nuevos compañeros es que son muy competitivos. Ricardo es un Ironman. Zeljko compite en Master 40, Florian en Ciclosport, Víctor corría en pista allá en Chile. Todo eso se traduce en más batalla y más calidad en el grupo. Perfecto. Aunque sospecho que nuestro concepto de cicloturismo es algo totalmente nuevo para ellos. Una manera de entender el ciclismo especialmente indicada para los países del sur de Europa y también para países con tanta montaña como Francia, Italia o España. Pero por lo que parece para muchos de ellos es una rareza. Para ellos bicicleta es sinónimo de competición.

Nuestro club es cada vez más grande y más rico en experiencias. La gente que viene de lejos son esponjas absorbiendo toda la información que les podemos transmitir sobre nuestra geografía, nuestras costumbres y nuestras marchas. Al mismo tiempo ellos nos devuelven conocimiento trasladándonos sus experiencias “en origen” y también en zonas cercanas. La movilidad en un radio medio les es mucho menos costosa que a nosotros. Estamos mucho más acomodados, no nos engañemos.

Por supuesto, todos estos compañeros ponen más fácil una escapada de club a sus países de origen. ¿Os imagináis una salida a Croacia visitando Dubrovnik y toda la costa croata? ¿O un viaje más largo quizás a Brasil?, a descubrir… ¿carreteras?