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sábado, febrero 25, 2012

Duatlon por equipos del Prat, una nueva experiencia

Aunque uno sea escalador, ¿quién no ha soñado con hacer una contrareloj por equipos al más puro estilo equipo de la ONCE de los años 90? Yo nunca lo había hecho y me apetecía mucho probarlo. Ese era uno de los alicientes que ofrecía participar en el Duatlon por equipos del Prat. Otro era conocer a compañeros de entreno con los que no convivimos demasiado, ya que en las carreras cada uno va a saco y no se espera ni a Cristo, je. Al final sí que hay momentos de comentarios y risas, pero un duatlon por equipos es un buen momento para conocer más a tus compañeros.

En un club como el Cerdanyola Club Hockey, había muchos pretendientes para unas pocas plazas en este Duatlon del Prat. El equipo A, el de los bueno, ese era intocable, con gente corriendo a un ritmo inferior a 3:20 el kilometro. De locos. Para un posible equipo B había mucha gente interesada, y gracias a la diosa fortuna yo me ví pocos días antes como uno de los agraciados. Íbamos a compartir equipo 6 compañeros de club: Alex, David, Eric, José Miguel, Pablo y yo mismo. El ritmo de carrera, preveíamos que sobre los 4 minutos el kilómetro.

Las pretensiones no eran demasiadas, no podíamos competir con los equipos A de cualquier club… La finalidad principal era sobre todo pasarlo bien. También, la convivencia y los ánimos mutuos con los otros dos equipos del club, el equipo de los cracks (David, Christian, Guillem y Dani) y el de las chicas (Silvia, Natalia, Virginia y Laura).

La previsión de salida a las 10,00 se ve retrasada y nosotros debíamos salir como a las 11,00. Total, que un solete más que agradable y, al contrario que las últimas competiciones en Granollers (Mitja y Duatló en el Circuito), nada de frío. Ni los guantes.

Es la hora. Le toca al número 65. Salimos ya. José Miguel y Pablo van sobrados y yo tampoco me encuentro mal del todo en el primer tramo a pie. Corremos a un ritmo de 4:15 muy bien y muy conjuntados. La transición la hacemos realmente lenta, las bicis están tan juntas que nos estorbamos: los cascos, las botas... un follón.

El tramo en bici se compone de dos vueltas a un circuito básicamente llano de 10 km con dos giros de 180 grados. Nada complicado, muy rápido, se trata de rodar y rodar. En la primera vuelta vamos dando algunos relevos vigilando que no se retrase Erik, el más joven al lado de cinco cuarentones, que es el que va un poco más justo. Dejamos a un lado una caída con mala pinta en dirección contraria. Hay que tener cuidado de no hacer el afilador, y también en las rotondas. Y en los adelantamientos: en un momento dado nos encontramos cuatro equipos en el mismo instante, nosotros adelantábamos un equipo más lento y a su vez nos adelantaban a nosotros (ni nos habíamos dado cuenta), mientras en dirección contraria venía otro equipo. Hay que tener los ojos bien abiertos.

En la segunda vuelta las cosas se van poniendo en su sitio, y José Miguel y Pablo demuestran que son los más fuertes. Prácticamente no les damos un relevo, van muy rápido: Erik lo empieza a pasar mal y se descuelga por momentos. A todo esto vamos muy parejos con otro equipo al que vamos adelantando y ellos hacen lo mismo con nosotros. Hay que mantener 25 metros de distancia, los árbitros vigilan y van avisando todo el tiempo. Llegando al final las fuerzas de Erik se acaban y hay que esperar un poco. Nuestros rivales se alejan.

De nuevo en la transición, nos calzamos otra vez las bambas y a por los últimos 2,5 kilómetros, dos vueltas al circuito. En la primera todavía intentamos mantenernos juntos. Puntúa el cuatro clasificado pero hemos intentado mantener el equipo de 6 hasta el final. Sin embargo en la última vuelta se acaba el sufrimiento para Eric y se deja ir. Entraremos en 1:17: 30 en una más que discreta 73ª posición, pero más que contentos con la experiencia y un poco más amigos.

Una vez finalizado nuestro duatlon, se trata de ver a los compañeros. Las chicas ya han terminado y nuestro equipo A está en plena competición. Los vemos cómo llegan a la transición y esperamos su regreso para animarlos con fuerza. Sin embargo el tiempo pasa y ellos no aparecen. Algo ha pasado. En efecto, Guillem ha caído y las esperanzas de una buena clasificación se han ido por tierra... Otra vez será.

sábado, enero 28, 2012

1er Duatlo de Cerdanyola: un lujo de carrera

Primera edición de este duatlón que organizaba mi nuevo club. Lo primero que hay que decir es que la cantidad de gente que maneja el Cerdanyola Club Hockey es un verdadero escándalo. A nivel de socios activos participantes en las secciones de atletismo y triatlon (las que yo conozco) y a nivel de socios colaboradores en las diversas pruebas que organiza (5 milles nocturnes de Cerdanyola, Cursa dels Poblats Iberics, Cursa de Collserola, etc.). Con estos antecedentes organizativos, pues solo se podía espera algo grande, pero nadie esperaba el exitazo que supuso esta primera edición del Duatló de Cerdanyola.

Desde el principio todo estuvo cuidado con todo lujo de detalles, desde la página web, hasta el recorrido de la bici, pasando por el arco de meta tipo Ironman, o el entreno para testear el circuito dos semanas antes... Lo del recorrido de la bici merece un comentario aparte, porque aunque yo no soy un asiduo de todos los duatlones de carretera que se disputan en Catalunya, me parece que es una completa novedad disponer de una carretera cerrada al tráfico con dos amplios carriles en todo momento. Un recorrido llano pero con repechos que te exigen todo.

La salida fue más bien tardía, a las 10,30, pensando lo fría que podía ser una mañana del mes de Enero, aunque en realidad fue un día primaveral. Desde la salida ya estoy viendo que voy a estar disputando con muchos compañeros de club y de entrenos, cada martes y jueves. Ahí estoy viendo cerca de mí, nada más salir, a Albert, a Guim, a Sergio, a Pedro, a David, a Fede. Qué bonito, tener nada menos que 26 compañeros del Cerdanyola Club Hockey compitiendo. Y otros tantos o más que no compitieron porque estaban ayudando en la organización. Miguel al frente de todos ellos, y David, Rafa, Alex, Marc, Conrad... Gracias a todos vosotros porque sin vosotros nada de esto hubiera sido posible. Hoy por tí mañana por mí, me comprometo a estar en el otro lado en una próxima carrera para que vosotros podáis disfrutar tanto como yo lo hice.

En el primer tramo a pie me encuentro bastante bien, quizas demasiado forzado, pero entro en boxes en la posición 117 de 394 participantes, nada mal para mis aspiraciones, con un tiempo de 18:48 que supone record personal en los 5 km si la distancia estaba bien medida (contra los 19:05 que tenía en una San Silvestre de Lloret).

Tengo ganas de coger la bici para poder coger un buen grupo, andar rápido y al mismo tiempo descansar un poco. Pero va a ser una sección muy difícil en la que voy a rodar sólo casi todo el rato. No me puedo enganchar a ningún grupo grande, y los que vienen rápido por detrás me pasan como balas y se van (entre ellos Ricardo). En la subida al Sincrotró cada una de las tres vueltas que dimos (hasta totalizar los 20 km) tiro de plato hasta arriba, menudo festival de ácido láctico, uf. Probablemente buscar la cadencia del plato pequeño me hubiera supuesto adelantar algunas posiciones, pero ese plato grande de 50 que llevo con el compact a veces te hace pensar que con eso lo subes todo...

Acabo la sección de bici con una media de 30,72 km/hora en un parcial de 39:04 en la 175ª posición. Quién me iba a decir que en mi supuesto punto fuerte, la bici, iba a ser donde peor lo iba a pasar.

Me calzo otra vez las zapatillas y salgo a por los últimos 2,5 km. En este último tramo aguanto la posición, casi no me pasa nadie y yo tampoco rebaso a demasiada gente. El arco de meta me espera ahí enfrente, un sprint y ya está. Termino en la posición 144 con un tiempo de 1 hora 8 minutos 29 segundos, en el puesto 26 de mi categoría. Yo me quedo conforme. Habrá que esperar a pasar a V2 para intentar estar cerca del podio.

El remate de toda la fiesta del deporte que supuso este duatlon lo tuvimos al día siguiente, cuando ya teníamos colgadas en la página de la prueba las 3.000 fotos que nos hicieron durante el recorrido, que nos podíamos bajar de forma gratuita. Vaya pasada. Yo pienso que el tema de la fotografía es un valor añadido importantísimo para una prueba popular como ésta, y buscarte entre todos los participantes te supone recordar cada momento y prolongar la experiencia que supone participar en ella.

El martes siguiente en el entreno del club muchos de nosotros estábamos todavía emocionados con el éxito de la prueba y con los resultados personales, rememorando los piques (eh Sergio, Albert o Guim?) y planificando futuras estrategias para batir al compañero. El damnificado fue nuestro entrenador (lo siento Albert!) que nos tuvo que reñir como críos por hablar tanto...

En resumen, un éxito organizativo y de participación. Ya estamos esperando la edición del 2013, que nuestro líder Miguel “amenaza” con que sea Campeonato de Catalunya de Duatlon. Y lo que se propone este chico lo consigue....

lunes, marzo 07, 2011

Maraton de Barcelona 2011


Fotografía de "El Mundo Deportivo"

El segundo Maraton de mi vida y de nuevo en Barcelona. Un invierno intenso, un club nuevo que me ha permitido entrenamientos de calidad y mejores marcas personales (en los 10 km y en la media maraton) eran un buen augurio para este Maraton de Barcelona 2011.

Sin embargo había cometido muchos errores ya habituales y otros nuevos. Entre los habituales estaba básicamente el escaso número de entrenamientos semanales, de hecho ninguna semana he hecho más de 4 días y normalmente han sido tres. Entre los errores nuevos destacar el haber estrenado ropa el día de la maraton, un error de principiante, pero que asumía con gusto para estrenar la ropa de Cerdanyola Club Hockey, club en el que he entrenado este invierno y que me ha permitido conocer gente estupenda, de un nivel impresionante y que me ha permitido entrenar haciendo series y tiradas largas. Pero no hace falta explicar las consecuencias de un pantalón nuevo y su rejilla interior sobre mis ingles... Uno de los nuevos errores de este año ha sido dormir muy poco (3 horas) la noche del viernes. Pensaba que eso me iba a penalizar definitivamente, pero el cuerpo es sabio y se sobrepone cuando un objetivo tan importante para uno está por medio.

Con todo, en el momento de la salida estaba confiado de hacer sobre las 3:15, aunque mi amigo Ricardo me ponía presión instándome a forzar más e ir a por las 3:10. Considerando que mi marca en la maratón del año pasado fueron 3:26, ambos registros eran complicados.

La táctica era muy propia de mí: salir fuerte y después a sufrir y aguantar lo que se pueda. Al final siempre vas a correr a lo que el cuerpo te da, a 5 minutos el km, o sea que todo el tiempo que tengas ganado al principio pues bienvenido sea. Por una vez mis previsiones serían ciertas y no me pillaría una de mis históricas pájaras como las que he pillado tantas veces sobre la bicicleta. Llevo dos maratones y he sufrido como un condenado, pero aún no he visto el muro.

Salimos con José Luis al ritmo previsto de 4:30 el km. Vamos bien, pero nada que ver con el ritmo conservador del año pasado. Sobre el km 10 él acelera y yo decido no forzar más la máquina. Se va perdiendo entre la multitud que no dejará de acompañarnos todo el día. 15.000 personas es mucha gente y es un rosario interminable de corredores...

El paso por la Meridiana, sobre el km. 19 me supone recoger los geles de Olga y de mi hermano (gracias a ambos!) que fueron vitales para poder aguantar. Al final me tomé nada menos que cuatro geles. Además creo que recogí bebida en casi todos los avituallamientos, cosa que nunca hago (ni en medias ni en la maraton del año pasado). Y por primera vez también usé las esponjitas para refrescarse. El día era precioso, soleado, y pensé que cualquier tipo de hidratación sería buena para el cuerpo. La suma de detalles cuenta.

El final de la Meridiana permite cruzarte con la gente que va más rápido que tu y es una forma de entretenerse, encontrar a gente conocida que va delante (Xavi, Jordi Fortun). Además, en el barrio hay amigos esperando nuestro paso (gracias Jordi, Arnau, Josep Maria y Arcadi por vuestro ánimo!).

Como el año pasado, paso por algunos momentos emocionantes que coinciden con momentos de debilidad. Un corredor empujando una silla de un niño discapacitado es el que recuerdo ahora con más fuerza.

Otro momentos más que emocionantes son graciosos, como el japonés con el cartel “Chuck Norris nunca corrió una maraton”, o una chica bajando Rambla Prim con el cartel “Dios te ama” (¿). Otro ya en la Ronda Litoral decía “Si véis el famoso muro, os meáis en él y continuáis vuestro camino hacia la gloria”. Acabo con un clásico “El dolor es transitorio, el orgullo es para siempre”.

Poco a poco veo que voy a menos, ya casi no consulto el reloj para no desmoralizarme. Pero cuando lo hago veo que mantengo un ritmo constante de 5 minutos el km, no puedo ir más rápido pero tampoco voy más lento.

En el Paralelo, a falta de unos dos km. alcanzo a José Luis que va casi parado, se ha resentido de una lesión y no puede más que andar rápido. Yo ni le había visto, ya iba ciego solo mirando adelante, sufriendo. El me ve a mí y nos damos ánimos mútuamente. Esto ya está casi hecho. Ya desde el km 35 veo que puedo llegar sobre las 3:13 y voy clavando los tiempos, lástima que los 195 metros finales te llevan casi un minuto y no había contado con él. Entro satisfecho con un tiempo de 3:14:47 que ahora mismo veo difícil de batir en un futuro. Orgulloso de haber sabido sufrir y tirar de casta para acabar esto dignamente. Tras esperar a José Luis que llega un par de minutos más tarde no consigo ni siquiera subir como una persona las escaleras de la fuente de Montjuic. Y os aseguro que no soy el único.

Al día siguiente del maraton, las secuelas son múltiples, plantas de los pies doloridas, un par de uñas de los pies negras y a punto de caer, ingles irritadas. Pero todo ha valido la pena. Por este año el sufrimiento de correr a pie casi ha terminado. Falta un maraton, el de Roma, pero sin ir a buscar tiempo, sólo a disfrutar. Bueno, de hecho esa es una de mis dudas, no sé si correr más lento significa disfrutar o sencillamente sufrir media hora más!