Puertos de montaña, historia del ciclismo y mucho más. Aqui podremos compartir nuestros conocimientos de ciclismo y especialmente de puertos de montańa.
jueves, agosto 21, 2008
Sant Martí del Canigó
Sobre su ubicación, ningún problema, ninguna duda. La llegada al pueblo de Casteil (en mi caso salí de Prades para seguir dirección a Taurinyà, Fillols, Vernet les Bains y Casteil) no deja lugar a dudas para localizar el principio de la ascensión que, además, está cerrado con una barrera. Las señales de prohibido el paso a coches y prohibido aparcar a ambos lados de la ruta son obviedades innecesarias cuando se trata de una estrecha pista cimentada (cemento muy rugoso) con curvas de herradura empinadísimas en su parte interior. Unicamente compartí la pista con numerosos excursionistas, pero ninguna otra bicicleta subía por ahí, ¿por qué será?
La subida es muy dura, aunque con la BTT es perfectamente posible realizarla. El desarrollo de la BTT así como el calzado de montaña eran precauciones que tomé a sabiendas de lo que me esperaba. De todas formas las cifras que arroja mi pulsómetro-altímetro-velocímetro Polar S 710 no tienen nada que ver con las previsiones que manejaba. Me salieron 1,7 kilómetros a una media del 12,6%. Considerando que hay un pequeño descenso en mitad de la subida pongamos un desnivel medio del 15%, pero calculando a ojo no me pareció que hubiera rampas superiores al 20%. O sea que no era tan fiero el león.
La subida en sí vale la pena y merece un viaje hasta Casteil. El primer tramo está expuesto al sol con curvas de herradura que se suceden una tras otra. Después del descansillo, la pista se mete en en bosque cerrado y continúa hasta el Monasterio. A la llegada, no hay espacio para casi nada, ni siquiera para una buena panorámica que merezca una foto. A la derecha se accede al Monasterio y a la izquierda está el centro de Información y sospecho que una pista donde se puede observar la magnífica vista que nos ofrece la foto de flickr.
La excursión es recomendable completarla con la subida a Coll de Jou, que nace en el mismo Casteil, con tramos duros de verdad y una lejana panorámica de la primera fase del ascenso a Sant Martí, en la que se observan perfectamente las curvas de herradura. Una vez completado Coll de Jou, hay que volver sobre nuestros pasos hasta Casteil y Vernet les bains y podemos llegar a Olette. Ahí se inicia un pequeño monstruo que es el Col de Porthus, en su día asfaltado pero hoy es solo una pista en un estado infame, ciclable solo en BTT, que en cualquier caso sería recomendable por los tremendos desniveles que tiene. Solo decir que sus últimos diez kilómetros tienen 950 metros de desnivel, y que un tramo intermedio son 3 kilómetros a más del 11% está todo dicho.
Una vez coronado Porthus, hay que pasar una barrera y bajar dirección Nohedes, para seguir por Ria hasta Prades de nuevo. Bonita excursión con un total de 93 kilómetros y un desnivel acumulado de casi 2.500 metros.
miércoles, julio 30, 2008
La Bonette, la carretera más alta de los Alpes
Los franceses presumen de tener el puerto de montaña más alto de Europa: se trata de
Un poco más arriba, en el mismo pico y accesible unicamente a pie, se puede consultar la tabla de orientación de la cima de La Bonette, a
El puerto propiamente dicho es el puerto de Restefond, a
Durante toda la subida se nos recuerda que estamos en
Se trata de un puerto al que el Tour de Francia ha llegado en contadas ocasiones. Este año
Del paso de este año me quedo con las espectaculares imágenes de televisión de los kilómetros finales en su vertiente sur, con la carretera pasando por lugares imposibles, con precipicio a los dos lados. Y, sobre todo, recuerdo la caída del desconocido sudafricano John-Lee Augustyn, que coronó primero pero en una curva a derechas acabó a media ladera, ayudado por un espectador, y su bicicleta unos metros más abajo. ¿La habrán podido recuperar?
Nosotros lo subimos el día de San Juan y sobre su dureza debo decir que al lado de una subida como la que habíamos hecho el día anterior, como La Fauniera, La Bonette es un juego de niños. Un puerto largo, muy largo, pero asequible en porcentajes. También influyó, cómo no, el hecho de que lo subiéramos de primeras, sin ningún puerto previo.
De su ascensión me queda el recuerdo de la zona militar con soldados en prácticas, y sobre todo el recuerdo de la durísima rampa final. Ya con el cono de La Bonette a la vista, llegamos a una zona casi llana que termina en el Col de Restefond. Desde ahí, cuando uno cree que ya tiene la cima en la punta de los dedos, una rampa durísima de casi un km. a más del 10% hasta llegar a la piedra que indica la cima de La Bonette, la carretera asfaltada más alta de los Alpes.
viernes, julio 18, 2008
En memoria de Jordi y Manel
Este año 2008 se ha celebrado la XVII edición de
La fatalidad quiso que en pocos años el Esport Ciclista Sant Andreu sufriera la pérdida de varios compañeros de grupo. El paso del tiempo parece que todo lo cura, pero la pérdida de estos jóvenes marcó una época. Eran los años en que Ciclos Tintó era el punto de reunión de muchos de los socios del club. La tienda estaba situada en el mismo local que ahora está
Jordi Pérez era un prometedor socio del club que dio el salto del cicloturismo a
En noviembre de 1990, Manel Carbó falleció tras una caída aparentemente leve a la entrada de la Meridiana, ya a punto de llegar a casa después de una salida con el club. Después de cambiar de plato, la cadena no entró bien y el pedal rodó en vacío. Se produjo la caída y, en un tiempo que no se utilizaba el casco, la cabeza golpeó contra el asfalto. Manel fue trasladado al Hospital del Valle de Hebrón donde, tras un par de días falleció.
Poco tiempo después, junto a la placa de Jordi, se puso otra recordando a Manel: “Al nostre amic Manel Carbó, al que sempre recordem. 3-11-
Una serie de socios de nuestro club, que ya a finales de los 80 compartieron carretera con Jordi y Manel, una vez al año, van en bicicleta hasta la Collada para recordarlos.
Y el resto del club también. Jordi y Manel, después de 20 años vuestro club todavía os recuerda.
lunes, junio 16, 2008
Terra de Remences 2008, el día que Condreu quiso ser el Gavia

Supongo que no es casualidad que alguien vaya a todas las ediciones que se han celebrado de una marcha cicloturista. Y eso es lo que me pasa con la Terra de Remences. Once ediciones y las once las he corrido. Pero no es mérito mío, sino del Club Ciclista Bas y de la gente de Sant Esteve de’n Bas. Desde el principio fue una marcha con vocación de ser grande y basta ver el número de voluntarios que reúne para darse cuenta del empeño de sus organizadores en que la marcha sea cada año un éxito.
Las bajas que ha sufrido la organización, el fallecimiento hace dos años de su entonces presidente
Hay marchas que uno hace para tenerlas en su curriculum y hay otras marchas que se han convertido en clásicas y que son punto de reunión de la mayoría de cicloturistas de cada club, y también la ocasión de ver a un montón de conocidos. Remences se ha convertido en un clásico de este estilo de marchas y es la primera gran cita de la temporada: el punto de referencia del cicloturismo catalán.
Este año, debido a la locura del deporte popular que este país está viviendo, Terra de Remences limitó las inscripciones a 2.500 (considerando que el año pasado hubo 2.200 inscritos no está mal). Por cierto. Parece que en las grandes marchas se ha puesto de moda este año la caza del corredor no inscrito. No me parece mal. Aunque quiero pensar que solamente una minoría ínfima de deportistas intentaría hacer uso de los servicios de una marcha organizada sin haber pagado. Pero quizás con la limitación de inscripciones se crea el efecto perverso de fomentar aquello que intentamos evitar…
Como decía, este año también había que estar en la linea de salida. Y eso que las previsiones meteorológicas no podían ser peores. Después de dos días continuos de lluvias en Catalunya,
La marcha corta de la Terra de Remences es ya un clásico, con un recorrido sencillo pero que funciona, con las subidas a Capsacosta primero y a Coll de Canes después, con un tramo llano en medio donde se vuela. Estos
En cualquier caso siempre es un recorrido que se hace duro. Cuando era más fácil, porque uno tiende a apretarse más, cuando el recorrido incluye un señor puerto como Bracons, no hay más remedio que emplearse a fondo para subirlo e intentar guardar algo de fuerzas para los
La marcha empieza y el tramo llano del principio es el momento de saludar a los viejos amigos, compañeros de fatigas en alguna marcha de hace tiempo en alguna carretera remota. Aunque no conviene dormirse, que la gente aprieta desde el principio. Tras el consabido estrechamiento a la entrada de Olot el pelotón se estira, y en muy poco tiempo llegamos al pie del primer puerto.
Al coronar Capsacosta veo a Xavier Tondo parado en el avituallamiento. Vaya lujo tener a Xavi siempre en Remences, y además compartiendo grupo con los cicloturistas. Con lo fuerte que anda este año, victoria en la subida al Naranco incluida. También participó
En el tramo llano que hay entre Capsacosta y Canes, que pasa por Sant Joan de les Abadesses los rodadores hacen de las suyas y siempre se va a mil. Ahí sí que hay que apretar los dientes para no perder un buen grupo. Y probablemente es recomendable no gastar demasiadas energías. Canes es el momento de forzar para los que hacen la corta, y el momento de reservar todavía un poco para los que hacemos la larga.
La bajada del Coll de Canes hacia Olot es muy rápida y cada año se produce algún susto. Por eso la organización dispone un montón de voluntarios con banderas amarillas a la entrada de las curvas más peligrosas (¿o lo son todas?). A pesar de todas la precauciones, en esta ocasión la bajada de saldó con 3 hospitalizaciones, con una rotura de femur incluida.
A los
La subida a Bracons permite ver la construcción del túnel que ha sido objeto de encendido debate en Catalunya entre políticos. No me atrevo a valorar las repercusiones económicas para la comarca que pueda tener el túnel, pero lo que sí puedo asegurar es que la agresión al medio natural y al entorno es evidente. Pero la suerte está echada y a finales de este mismo año las comarcas de La Garrotxa y Osona quedarán unidas por este túnel de 3 carriles que pasará a ser el tercero más largo de Catalunya, después del Túnel del Cadí y el Túnel de Viella.
En Bracons, desde el principio, uno baja platos y sube piñones hasta no poder más. El kilómetro final se hace siempre muy duro, mientras vemos a bastantes ciclistas bajando y nos advierten que arriba está lloviendo. Pero ya da igual, ya estamos arriba. Hay que comer algo y ponerse el chubasquero, ese chubasquero que durante los primeros
A los pocos kilómetros de la bajada de Bracons la lluvia desaparece, y podemos disfrutar (¿?) de una bajada que tiene algún repechón realmente incómodo. Vamos, de poner otra vez el plato pequeño… y las piernas a punto de estallar. Ese es terreno de ir formándose grupos y afrontar el llano que nos llevará al pie de Condreu. Por primera vez había un control de chip en Manlleu, junto al avituallamiento. Ahí se pasa a toda máquina, sin parar, pero hay que tomar un gel o una barrita, que los kilómetros no pasan en balde. En una marcha respetuosa con el medio ambiente como Remences te dan una bolsita para depositar restos de barritas, papeles, etc. Perfecto. Aunque yo prefiero por comodidad y rapidez meter los papeles o restos de gel en el interior del maillot. A la llegada lo meto en la bolsita y lo entrego para participar en el sorteo de diversos productos con el que la organización fomenta la minimización de residuos. A ver si hay suerte.
La subida a Coll de Condreu es muy tendida, aunque no por ello se hace menos dura. Condreu sería el Portalet y Bracons sería Marie Blanque. No hace falta que diga más, ¿no? El que aprieta demasiado en Bracons ya sabe dónde lo pagará. Yo debí apretar demasiado en Bracons porque me quedo del grupo donde voy y empiezo a sufrir. Menos mal que mi compañero Pedro se queda conmigo y me hace las labores de gregario. ¡Gracias Pedro!
Condreu va dejando al lado lugares preciosos que vale la pena visitar: Cantonigros, Tavertet, Rupit, Pruit, El Santuario del Far. Rincones maravillosos de calles empedradas donde el tiempo parece haberse detenido. Pero no era el día más adecuado para acercarse a visitarlos. A medida que vamos subiendo la lluvia arrecia. De hecho ¡menos mal que no me quité el chubasquero! Pero al paso por Cantonigros parece que me recupero. La lluvia me anima y me saca del estado agónico en el que me encontraba. Cuando se llega al avituallamiento alguien que no conozca la marcha puede pensar que la marcha ya está lista, pero no es así. Todavía queda un tramo rompepiernas hasta que, ya en pleno aguacero, coronamos y empieza el descenso.
No es una bajada especialmente rápida ni peligrosa, ya que el asfalto está en perfecto estado. Pero el agua lo complica todo. Tras las dos primeras curvas en que uno se da cuenta de que los frenos no responden, me decido a bajar sin demasiadas precauciones. La verdad es que con tanta agua el asfalto ya está limpio y aunque la intuición pide bajar despacio uno puede incluso plegar un poco. Empiezo a notar el frío, a pesar de llevar los guantes largos de invierno, ahora empapados. Los pies los tengo congelados. No queda más alternativa que ir bajando rapidito, que cuanto antes lleguemos antes nos secaremos. Curiosamente, a pesar del agua y a diferencia de Canes, en la bajada de Condreu no se produce ninguna caída importante.
Durante unos minutos el fantasma del Gavia planea encima de Condreu, pero finalmente no hubo drama. Tuvimos nuestro punto de épica, con frío, un buen aguacero, el cielo oscuro y las luces de los coches encendidas. Pero podremos terminar perfectamente y explicar que estuvimos en Remences el día que Condreu quiso ser el Gavia del 88.
Por fin llegamos a Sant Esteve de’n Bas completamente empapados, pero satisfechos de haber completado la marcha larga y haber vencido las inclemencias del tiempo. Me cuentan que llega gente con síntomas de hipotermia. En el polideportivo, cada uno cuenta su batallita y la ducha es el mejor momento del día.
Es la primera vez en once ediciones que me mojo. Pero incluso así, o precisamente por eso, ha valido la pena de nuevo ir a Sant Esteve de’n Bas a correr. Repasando las clasificaciones, nos damos cuenta de que finalmente, de los 2.500 inscritos, se clasificaron 1.800 (600 hicimos la larga y 1.200 la corta). La organización ya ha previsto el envío del maillot conmemorativo de la marcha (así como la devolución de la fianza del chip) a todos los inscritos que finalmente no participaron. Como tiene que ser.
No dejéis que la próxima vez os lo cuenten. Terra de Remences se merece correrla. No sé si once veces, pero seguro que más de una.
sábado, junio 07, 2008
Puentes y viaductos en Francia
El Viaducto de Millau es una construcción impresionante, el puente más alto del mundo, que alcanza una altura máxima de 343 metros. Mezcla de hormigón y acero, el viaducto, de 2.460 metros de largo y 32 metros de ancho, es la porción que le faltaba a la autopista A75, "La Meridiana", para unir París y el Mediterráneo de un sólo trazo por el Macizo Central. Fue proyectado por el prestigioso Norman Foster e inaugurado en el año 2004 después de 36 meses de trabajos. El puente, de silueta fina y blanca, ligeramente curvada, está asentado en siete pilares de líneas estilizadas en forma de flecha, el mayor de los cuales alcanza los 245 metros al nivel de la autopista, lo que permite que en ocasiones el puente esté por encima de un mar de nubes, en una de la imágenes más espectaculares que nos puede ofrecer.
Durante mucho tiempo Millau sufrió problemas de atascos de tráfico en los meses de verano, ya que es paso obligado de todos los habitantes de París que desean ir a la costa mediterránea de Francia. Los atascos se producían porque los coches tenían que atravesar las estrechas calles de Millau para poder cruzar el Río Tarn. Este puente es todo un logro para la ingeniería y la arquitectura, ya que logra incorporarse al paisaje de la zona de la forma menos agresiva posible. Uno esperaría, viniendo del sur, verlo a mucha distancia, pero su integración en el medio sólo permite verlo cuando uno ya está dentro.
Se trata de una verdadera joya, solo comparable a otros grandes puentes franceses modernos como el Puente de Saint Nazaire o el Puente de Normadía.
Pero, ¿qué tienen que ver esas construcciones con el ciclismo? Más de lo que parece. Posiblemente solo ver unas construcciones como las descritas ya merecería un peregrinaje similar al que provocan grandes puertos pirenaicos o alpinos. Pero no sólo eso, es sorprendente descubrir que en el Tour de 1999, en la famosa etapa del Passage du Gois (2ª etapa, Challans-Saint Nazaire, de 176 kilómetros), en la parte final del recorrido existía un pequeño puerto puntuable de cuarta categoría. ¿Puerto de montaña? No, simplemente se atravesaba el Puente de Saint Nazaire, para finalizar diez kilómetros después en la localidad del mismo nombre.
¿Recordáis el passage du Gois? En la etapa del Tour de 1999 la carretera húmeda y estrecha se convirtió en una trampa para el pelotón, que afrontó el inicio del paso como si fuera un sprint. Fue simplemente espectacular. El passage du Gois es una parte de la carretera que lleva de la isla de Noirmoutier a Limoges y se trata de un paso cubierto de agua por la marea durante 18 horas al dia. Su principal particularidad reside en la longitud del tramo, de 4,5 kilómetros. En el año 1942 el Gois y sus dependencias fueron catalogados como monumento histórico. Pero esta es otra historia y deberá ser contada en otro momento…
Ahora volvamos al Puente de Saint Nazaire, que sin duda es el puente más largo que cruza el estuario del río Loira en Saint Nazaire, con sus 3.356 m de longitud. La parte céntrica, el tablero, mide 720 m de longitud, con 60 m de altura, y permite que pasen los barcos de alta mar dirigiéndose a los puertos de Montoir, Donges, y Nantes. Los tramos de acceso los constituyen dos viaductos de hormigón. El conjunto es impresionante y se puede ver desde muy lejos mar adentro.
¿Es este el único puente famoso por el que ha circulado el Tour de Francia? No, seguro que no. Probablemente la caravana de la Grand Boucle haya circulado muchas veces por otros puentes, pero tampoco olvidaremos fácilmente el Puente de Normandía, por el que circuló la cuarta etapa del Tour de 1995 (Alençon-Le Havre, de 154 km.) que tuvo como ganador a Mario Cipollini, también al sprint. Muchos todavía guardamos en la retina las espectaculares imágenes televisivas de esa jornada.
El Puente de Normandía tiene una altitud máxima de 72 metros sobre el estuario del río Sena, entre Le Havre y Onfleur. Se trata de un puente de 2.141 metros de longitud total, con una arcada central de 856 metros y dos viaductos laterales de 548 y 738 metros. Fue construido entre 1992 y 1995 y se caracteriza por sus dos Y invertidas (los pilares de sustentación) que sostienen los 92 cables de acero.
Por último, no me gustaría dejar de destacar otro de los puentes más importantes de Francia. Se trata del puente de que une La Rochelle con la Ille de Re. El puente tiene una longitud de 2,9 kilómetros y fue inaugurado en el año 1988.

La Rochelle es otra ciudad con un pasado ligado al ciclismo español, no en vano, en 1956 Miguel Poblet ganó allí una etapa del Tour de Francia. Ciudad también con gran tradición, puesto que ya en 1905 fue final de etapa en el Tour, repitiendo ese honor los años 1948, 1949, 1959, 1962, 1965, 1970, y 1983.
Como ya sugería antes, la visita de estas construcciones es obligada, pero es que además, se trata (especialmente la isla de Re) de destinos turísticos importantísimos. Un motivo más para llevarse la bicicleta de vacaciones.
martes, junio 03, 2008
Con el viaducto por testigo
Un solo vistazo a una foto del Viaducto de Millau hace imposible no desear verlo en directo, atravesarlo. El viaducto (Le Viaduc, así sin más datos, el viaducto por antonomasia) merece por sí solo una visita, pero si además aprovechamos para conocer un poco más la región de Aveyron y subir algún puerto interesante, pues mucho mejor. Y eso es lo que hicimos.
La etapa que planeó Angel Morales (inmejorable, como siempre!) empezaba por la ascensión a a Causse Noir, escenario de una histórica victoria de Marino Lejarreta en el Tour de 1990, con Miguel Indurain en segunda posición en una de sus primeras demostraciones de fuerza. La subida no es particularmente dura (
De regreso a la ruta, en lugar de descender toca sube y baja unos kilómetros hasta encarar el descenso hasta las Gorges du Tarn, otro de los puntos turísticos del recorrido. Unos cuantos kilómetros junto al río que aprovechamos para rodar rápido y para apreciar varios túneles naturales que la carretera atraviesa. Numerosas ofertas de deportes de aventura ponen de manifiesto el importante caudal del río Tarn esta primavera. La envidia nos corroe en estos tiempos de escasez de agua.
Llegamos así a La Malene para afrontar el segundo puerto del día, el desconocido col de Rieisse, que hemos incluido en nuestra ruta al estar en la lista del BIG. Pensábamos que sería difícil que este desconocido siquiera pudiera igualar a Causse Noir, pero la verdad es que fue la gran sorpresa del día. Ya desde el puente sobre el Tarn en La Malene se adivinan un montón de curvas de herradura y unos cuantos quitamiedos a modo de balcón sobre el río, pero a medida que vamos ascendiendo, y cuando la dureza lo permite (
Por tanto otro gran descubrimiento gracias al BIG, que cada vez más se convierte para mí en “1.000 subidas que escalar antes de morir”, parafraseando el título del famoso libro de Patricia Schultz.
Justo en el cartel de Rieisse vemos indicaciones de las famosas grutas de Aven Armand. A pesar de estar tan cerca, no podremos visitarlas, pero queda anotado entre los deberes pendientes descender a más de
Después de coronar, el amigo Angel nos había preparado una sorpresa en forma de duras rampas para llegar a la cota más alta de toda
Una vez de regreso a Millau,
Una vez hechas las fotos, ya sólo queda recoger y echar un último vistazo. Un día que supone un madrugón y una paliza de coche de
sábado, mayo 24, 2008
sábado, mayo 10, 2008
El Centro Tour de Flandes, un museo de ciclismo
En la puerta, un coche del Molteni de los años 70 da la bienvenida a los visitantes. Se trata del Centro del Tour de Flandes , situado en la localidad de Oudenaarde. Es un complejo dedicado íntegramente a la famosa clásica flamenca, que incluye: - el Museo del Tour de Flandes,
- una brasería “De Flandrien” (lugar ideal para seguir las clásicas por televisión),
- un auditorio
- una tienda especializada en artículos de ciclismo ("De Rondeshop") …
El Centro está abierto de
La entrada nos sitúa junto a la tienda, que merecería por sí misma ser objeto de visita. En De Rondeshop destaca por encima de todos los objetos, el maillot de verano marrón y negro del Molteni que lució Eddy Merckx, pero en la tienda podemos encontrar mucho más que ropa de ciclismo estilo retro. Encontraremos libros, juegos de mesa, todo relacionado con el ciclismo histórico en general y el Tour de Flandes
También junto a la entrada nos reciben varias bicicletas históricas que han recorrido los adoquines y los muros flamencos.
En el mostrador uno puede comprar la entrada al Museo, por unos módicos 6 Euros. En el momento de comprar la entrada tenemos la posibilidad de seleccionar uno de los corredores que han hecho historia en el Tour de Flandes (Eddy Merckx, Ritten van Lerberghe, Gaston Rebry, Briek Schotte, Rik Van Steenbergen, Rik Van Looy, Eric Leman, Walter Godefroot, Jan Raas, Eric Vanderaerden, Edwig Van Hooydonck y Johan Museeuw). Una vez entremos en el Museo, acercando el código de barras de la entrada podremos conocer detalles y anécdotas del ciclista que hayamos elegido.
El Museo es una experiencia audiovisual donde uno puede observar los detalles topográficos de los principales muros de la clásica, así como revivir en video el paso de los ciclistas en momentos emblemáticos. También podemos fotografiarnos en un fantasioso podium del Tour de Flandes junto a Tom Boonen y Peter Van Petegem. La experiencia se puede completar subiendo los principales muros en una bicicleta conectada a un simulador tipo Cardgirus sintiendo en primera persona la dureza del desnivel y el apoyo de los aficionados. Un mural con fotos de todos los vencedores permite también poner rostro a todos y cada uno de los vencedores de la clásica belga.
En pleno paseo por el Museo vemos a un tipo con uan cara que resulta familar… No cuesta demasiado reconocer a Freddy Maertens. La foto es obligada y él, muy amable, se presta de buen grado, e incluso chapurrea algunas palabras en castellano. Campeón del Mundo dos veces (en Ostuni-Italia 1976 y en Praga-Checoslovaquia 1981) y medalla de plata también del Mundial de Barcelona en 1973. Sin embargo lo primero que se nos ocurre al intercambiar cuatro palabras con él, es su victoria abrumadora en la Vuelta a españa de 1977, con 13 victorias de etapa, siendo líder de principio a fin. Un mito viviente, al que encontraremos luego cobrando los artículos de la tienda, como una quinceañera cualquiera. Un poco triste, pero es así…
Los pequeños ciclistas en plástico que vemos en la fotografía es otro detalle que emociona a los que de críos pasamos horas jugando con ellos imaginando grandes clásicas.
Pero los detalles son muchos y una visita rápida como la nuestra (el museo cierra a las 18,00 horas) no permitió descubrir muchos de ellos. No fue sino a la vuelta, viendo fotografías de otros compañeros, cuando pude apreciar más detalles como el adoquín que recuerda a cada ganador del Tour de Flandes. El de Stijn Devolder, ganador en 2008, ya estaba a punto.
Por muchas fotos que veáis y mucho que leáis, sigue valiendo la pena la visita al Centro del Tour de Flandes. Es un lugar de obligada visita para los amantes de la historia del ciclismo.
lunes, mayo 05, 2008
El anacronismo de la París Roubaix
La clásica más dura, "La dura de las duras" como reza el cartel que anuncia la París Roubaix junto al propio velódromo. Una prueba de otro tiempo, puesta en cuestión durante años, pero que de nuevo vuelve a estar de moda. Por eso, ya que estábamos en Flandes, no podíamos dejar pasar la oportunidad de acercarnos a Roubaix, territorio casi flamenco, y que ha visto numerosas victorias belgas. De hecho más que francesas.
Probablemente
Por eso, a pesar de la decepción, a pesar de no poder más que ver el propio velódromo y el gigantesco adoquín de una entrada, a uno le queda la nostalgia de las imágenes que cada año vemos por televisión. Y los años venideros, cuando vea el final de la clásica más dura, seguiré imaginando el velódromo más grande, más glamuroso, con más gente. Al fin y al cabo, forma parte de la historia del ciclismo.
domingo, marzo 30, 2008
Es muy difícil resumir en dos días de cicloturismo una provincia como
Viniendo de Valencia, imaginé una primera etapa de unos
Empezando desde Vallada, subir en frío es francamente imprudente. Por eso, atiendo la sugerencia de un amable ciclista de la zona, y decido calentar un poco para enfrentarme a las terribles rampas del 16% que voy a encontrar en el primer kilómetro. El principio de la subida no es dificil de localizar, puesto que las indicaciones de la Ruta de las ermitas son visibles por
De la subida poco hay que explicar: 39x27, el desarrollo máximo que llevo, y a sufrir todo lo que puedo. Cadencia, calculo que alrededor de 30 pedaladas por minuto, je, golpe de riñones y para arriba como puedo. Ni siquiera puedo levantarme mucho puesto que empieza a llover y el suelo empieza a resbalar. Creo que el hecho de tener a los críos animándome es lo único que me permitió coronar con éxito esta subida de poco más de seis kilómetros.
Para que os hagáis una idea del valor de Campello como puerto, sólo os citaré los nombres de algunos vencedores en finales de etapa que llegaron aquí en varias ediciones de la Vuelta a
Con una Semana Santa como la que hemos pasado, fría y pasada por agua, una vez descendido el alto del Portixol, continuación del Alto de Campello, llego a Ontinyent y decido subirme al coche de apoyo, je, y proceder directamente hasta Castalla, donde comer una paella tremenda, de forma temeraria, puesto que a los pocos minutos debía enfrentarme al segundo objetivo del día, Xorret de Catí, con rampas de hasta el 24%.
Xorret de Catí ya asusta sólo empezar con un cartel del 20% al inicio. Si en Campello iba a 30 pedaladas por minuto, aquí ya ni os cuento. Un drama. Otra vez son los críos los que me salvan de un KO bochornoso y consigo coronar cuando la paella empezaba a regurgitar.
Sabía que arriba no había cartel, y sabía que las llegadas de la Vuelta se realizaban a los pocos kilómetros de bajar. En concreto llego hasta el Area Recreativa y, un poco más adelante, al Hotel. Justo enfrente de su parking está el Monumento al ciclista. Un monumento con un ciclista de tamaño natural que recuerda inevitablemente el monumento que hay en la cima del Tourmalet, aunque eso no le resta, a mi juicio, ni el más mínimo valor.
Pude disfrutar fotografiando el monumento desde todos los ángulos en un día muy muy gris y brumoso, con lo que las fotografías consiguen un efecto especial que particularmente me encanta:
http://www.flickr.com/photos/17894945@N04/
Perfil del Campello: http://www.rutasdeciclismo.es/index.php?page=puertos&id=70&PHPSESSID=e229f3f5e56d80bcb57bda0a69a54e5b
Perfil de Xorret de Catí
Desde Petrer, autovía directa hasta Benidorm pasando por Alicante. Una vez en Benidorm, dos días completos dedicados a visitar Terra Mítica y disfrutar de sus múltiples atracciones. Eso sí, cada vez que entraba en Benidorm o la observaba desde lo alto, no podía dejar de pensar en todos los alcaldes que ha tenido Benidorm en los últimos 40 años (en concreto me acordaba de sus madres), empezando por Zaplana. Qué desastre! En qué han convertido esta zona maravillosa! Eso sí, con los bolsillos llenos, estarán orgullosos!
La segunda etapa consistía en la subida al puerto de Tudons, su continuación hasta Aitana si era posible, y Ares-Confrides para volver a Benidorm en un bucle de unos
En el año 2001 la Vuelta a España llegó a Aitana, en lo que el recintemente fallecido Enrique Franco llamó el Ventoux español. Allí ganó el danés Moller, delante de Simoni y Sastre, en una Vuelta que finalmente Casero arrebataría a Sevilla en la última contra reloj.
Total, que me veo subiendo Finestrat y Tudons
Con los pies y manos congelados, voy bajando Tudons hasta Benasau y afronto el puerto de Confrides (y el paso por el pueblo) con tranquilidad, con el aire que poco a poco se va poniendo a mi favor, ya de regreso a Benidorm. Así, afronto una larguísima bajada hasta Callosa de’n Sarria para terminar de nuevo en Benidorm. Desde luego Confrides por Benasau es un puerto sin ningún valor, como probablemente Tudons por donde lo bajé. Pero ambos son dos señores puertos subidos desde el mar.
En fin, 3 BIGs más al saco (y van 105) y Xorret de Catí, que vale más que todos ellos!
Perfil de Tudons
Perfil de Aitana
Perfil de Ares-Confrides
miércoles, marzo 26, 2008
Homenaje al ciclista
En Granollers, al lado de casa, en la calle del Condestable de Portugal, se halla esta escultura, llamada "Homenaje al ciclista", realizada por el escultor Alfredo Lanz, nacido en 1945 en Madrid y residente en Barcelona desde 1970.
Al verlo, es inevitable pensar en Miguel Indurain y su Espada batiendo el récord de la Hora. El casco futurista y las ruedas lenticulares no dejan mucho espacio a la duda.
En cualquier caso, una obra digna de ser visitada.
lunes, marzo 10, 2008
El estadio Olímpico de Berlín
Berlín es una ciudad llena de alicientes. Llena de atracciones: la Columna de la Victoria, los restos del Muro, la Puerta de Brandenburgo, Unter den Linden, el Monumento recordatorio del Holocausto, Postdamer Platz, el Zoológico…
Pero para un amante del deporte es obligado visitar el Estadio Olímpico de Berlín. Desde fuera tiene un aire decadente, quizás acorde con la climatología fría de la Alemania del norte. Ese aire decadente se convierte de repente en un soplo de modernidad al ver la reforma interior y la cubierta que permite proteger los 75.000 espectadores de aforo máximo en caso de lluvia. Unicamente la puerta de Maraton mantiene una ínfima parte del estadio expuesto a las inclemencias del tiempo.
Paseando por los exteriores del estadio no es difícil imaginarse, igual que en muchas de las amplísimas avenidas berlinesas, a soldados desfilando marcialmente. La huella del pasado está presente en toda la instalación, a pesar de la reforma que se hizo para que el estadio acogiera la fase final de la Copa del Mundo de Futbol de 2006, no sin debate previo, puesto que se barajó la posibilidad de demoler el estadio, salvado únicamente para mantener viva la memoria de la historia.
El estadio Olímpico se construyó para albergar los Juegos Olímpicos de 1916, que finalmente no se pudieron celebrar por
http://en.wikipedia.org/wiki/1936_Summer_Olympics
El complejo deportivo se completa con las piscinas olímpicas (en un deficiente estado de conservación) y el Langemark Halle, presidido por la inmensa torre del campanario, de
Se podría esperar que un lugar como este tuviera un museo. En su lugar, encontramos la tienda de merchandising del Hertha Berlin, el equipo de la ciudad, con un nivel deportivo mediocre, que ni siquiera le permite haber jugado la Copa del UEFA los últimos años. El Museo se halla al aire libre: las esculturas “Los lanzadores de disco” y “los relevistas” dan una imagen solemne y bélica, de acuerdo con las instrucciones de sus promotores. A la vez, existen unos pequeños monolitos que recuerdan los atletas alemanes que consiguieren la medalla de oro en cada uno de los Juegos Olímpicos.
En concreto, el monolito que conmemora los Juegos Olímpicos de Montreal de 1976 es el que contiene la figura de un ciclista en
El estadio Olímpico de Berlín, por tanto, es de obligada visita. Y no sólo para los italianos, con lo que les gusta mitificar lugares. Está claro que para ellos este estadio será siempre donde Italia consiguió la Copa del Mundo de 2006. Escuchar a sus jugadores cantar el himno de Italia poco antes de jugar la final ante Francia pone los pelos de punta.
lunes, febrero 18, 2008
Fin de semana en las Ardenas
Cuando uno se acerca de nuevo a Bélgica habiendo corrido el Tour de Flandes puede pensar que le queda poco por descubrir. Flandes, los muros, el pavés,
Qué menos que hacer dos días ya que uno se acerca a las Ardenas. Y el primer día podíamos hacer un montón de cosas interesantes. Por ejemplo el Muro de Huy, final de
Puesto que estábamos alojados en las inmediaciones de Namur, la salida del primer día empezó por la subida a la Ciudadela de Namur, subida empedrada que se hizo conocida en el mundillo ciclista en el Giro de 2006 cuando una de sus etapas terminó allí. En un día lluvioso (cómo no, ¡esto es Bélgica!) ganó el alemán Schumacher delante de nuestro Chechu Rubiera, que tan bien se siente cuando llueve. La Ciudadela y
El recorrido que planificamos continuaba dirección sur por el curso del río Mosa desde Namur, pasando por las localidades de Lustin, Yvoir (donde se celebró el Mundial de Ciclismo del año 1975 con victoria del holandés Hennie Kuiper) o Dinant, una preciosa ciudad con una gran oferta de turismo fluvial, una preciosa colegiata y otra ciudadela en lo alto de la ciudad, a la que se accede a través de un teleférico.
Durante el recorrido subimos verdaderos muros totalmente desconocidos, como el Triple Mur de Monty (
Estuvo toda la noche lloviendo y de madrugada no parecía que la cosa fuera a parar. Sin duda íbamos a tener una Lieja pasada por agua.
Existen tres opciones. Hacer la marcha completa, con
Igual que ocurre con la versión profesional, en la marcha cicloturista el recorrido no es siempre el mismo. Las cotas en los alrededores de Lieja son numerosísimas y las posibilidades son múltiples. De hecho es un aliciente para volver el hecho de poder encontrarse con recorridos diferentes. Pero nosotros queríamos aprovechar el tiempo y hacer algunas subidas que no estaban incluidas en el recorrido de este año.
Qué fácil es planificar sobre un papel, y cuántos kilómetros se hacen sobre un mapa, ¿verdad? Dijimos que haríamos la marcha mediana, con dos “excursiones” fuera de
Ya de regreso a la realidad, estaba claro que nos mojábamos. Por supuesto, a pesar de la molestia que para nosotros suponía la lluvia, allí nadie le daba la más mínima importancia y nadie se planteaba no hacer
Una vez llegamos a Tilff sorprende el hecho de encontrar aparcamiento tan cerca de la salida en una marcha de estas dimensiones. Es lo que tiene hacer una salida escalonada. Se evitan los atascos monumentales, y ¡también se evitan madrugones monumentales!
La primera cota de la marcha es la Côte de Oneux, desconocida para nosotros pero muy dura, con rampas máximas del 17%, lo que se dice “para ir abriendo boca”. Después, no hay un metro llano. La siguientes cotas son Werbomont y L’Ancienne Barriere, muy diferentes de Oneux, puesto que se trata de cotas largas (ambas de seis kilómetros) pero en absoluto duras. No para de llover, aunque tampoco es una lluvia torrencial. Basta para molestar, empaparnos y hacer que las bajadas se tomen con mucha prudencia.
Al llegar a Trois Ponts y ante la incesante lluvia decidimos dejar Les Hezalles para otra ocasión y empezar directamente el ascenso a la Cote de Wanne. Al llegar arriba, después de una ascensión no demasiado dura, nos decepciona el hecho de que no haya ni siquiera un cartelito indicando que esa es la Cote de Wanne.
Descendiendo hacia Stavelot parece que el día se aclara un poco, y esta vez no pasará como en Trois Ponts. Hay que llegar a uno de los lugares de peregrinaje dentro del mundo del ciclismo. Hay que ver y fotografiar el monumento a Merckx en la cota donde atacaba siempre y empezaba a fraguar sus victorias. A llegar a Stavelot el monumento a Merckx está perfectamente señalizado (“Stele Merckx”) y ahí nos dirigimos.
Después de poco más de un kilómetro de subida muy dura (más del 11% de media con rampas del 21%) y justo a la salida de un espeso bosque, escondido, a la derecha, queda el relieve de Merckx sobre
Debo decir que no fuimos los únicos en subir hasta allí. Varios ciclistas (algunos con el dorsal de la TBT, otros sin él) se retorcían en las rampas de Stockeu y llegaban a rendir su homenaje al más gran ciclista de todos los tiempos.
Después de visitar el monumento, llegar hasta la cima de Stockeu no tiene más valor. Coronamos y media vuelta. De regreso hacia Stavelot nos reenganchamos a la marcha y aún queda casi la mitad… En seguida subimos Amermont, con rampas de nuevo al 21%. Allí encontramos a un par de catalanes que vienen de la larga (¡salían entre 5 y 7 de la mañana!). Después pasamos muy cerca de Francorchamps (donde está el circuito belga de Formula 1), subimos col du Rosier y por fin unos cuantos kilómetros llanos hasta llegar al avituallamiento de Aywaille.
Después de comer un poco, el paso de los kilómetros se empieza a notar y al llegar a Remouchamp uno teme las rampas al 20% que se anuncian en
Ya sólo falta la Cota de Sprimont o de Hornay para llegar a la meta. Al final, 140kilómetros y
Acabamos satisfechos, como decía, pero con la sensación de que aún nos quedan tantas cosas por hacer. Nos quedó por visitar el monumento a Stan Ockers en la Cote des Forges (ganador de la Lieja en 1955 y fallecido en el Velódromo de Amberes un par de años más tarde), nos queda subir
Después de estar un par de días allí, es una lástima pensar que en las Ardenas se escribieron páginas tan terribles de la segunda guerra mundial. Un montón de monumentos a pie de carretera recuerdan la tragedia que supuso esa guerra para tanta gente de allí. También vale la pena visitarlos.
Pero, puestos a sentir emociones y evocar el pasado, prefiero hacerlo delante del monumento a Merckx, por siempre el más grande. El también debería salir en los libros de historia.
