sábado, marzo 25, 2017

Strade Bianche, la historia empezó ayer.

Parece increíble que una clásica pueda nacer de la noche a la mañana. La misma definición de clásica contradice la novedad, la modernidad. Este año 2017 la Strade Bianche, con solo 11 ediciones, ya ha sido incluida en la categoría UCI World Tour, al lado de los monumentos ciclistas más importantes como Tour de Flandes o Roubaix, con más de 100 ediciones disputadas.

En un párrafo se resume la historia. El año 1997 nació la Eroica Strade Bianche, como clásica ciclista con bicis de época por caminos sin asfaltar. El año 2007 se disputó la primera edición para profesionales, organizada por RCS, también organizadora del Giro d'Italia, con la victoria del ruso Kolobnev. Y para completar la competición y el fin de semana ciclista, por primera vez este 2017 también se ha disputado la Strade Bianche para féminas.

La historia de la Strade Bianche se ha ido escribiendo capitulo a capítulo, y a esta rápida irrupción en la primera linea del ciclismo internacional han contribuido sus prestigiosos ganadores: Fabian Cancellara en tres ocasiones, Kwiatkowski que este año ganó por segunda vez, Stybar, Gilbert, etc. Pero también quiero recordar aquí la etapa de Montalcino en el Giro d'Italia de 2010 que también ayudó a popularizar los caminos sin asfaltar de la Toscana y que es una de las más memorables páginas del ciclismo de los últimos años, con la victoria de un Cadel Evans rebozado en barro al llegar a meta.

Los italianos aman las clásicas del Norte, su revista Bicisport dedica cientos de páginas (literalmente) a analizar cada temporada las clásicas belgas y francesas. La Strade Bianche no es más que una réplica de esas carreras. Como decía el slogan de la Strade Bianche de 2015, se trata de “la clásica del norte más al sur de Europa” La Classica del Nord più a sud d'Europa.

Como decía, no se puede hablar de ciclismo en la Toscana sin hablar de la Eroica (concretamente la Eroica tiene lugar en Gaiole in Chianti). De hecho la Eroica ha seguido su camino aparte de la Strade Bianche y hablando con algunos ciclistas toscanos nos decían que la prueba verdaderamente dura es la versión larga de la Eroica, con 200 kilómetros de recorrido de los cuales 175 son sin asfaltar! Y además con bicicletas de época, con su peso y sus componentes que no tienen nada que ver con lo que tenemos hoy día. Este año 2017 la Eroica celebrara su 21ª edición y se disputará el día 1 de Octubre. También cabe señalar que su marca Eroica se ha exportado a otros países, que también celebran su Eroica particular.

En nuestro viaje a la Toscana, nuestros planes pasaban no sólo por presenciar la Strade Bianche profesional y disputar la cicloturista, sino también por buscar algunas subidas cercanas. Esas subidas incluidas en el reto BIG y que nos apasionan a los chalados de las cuestas duras. En nuestra lista estaban Passo della Futa, Abetone (final de etapa en el Giro los años 1954, 1959, 2000 y 2015), San Pellegrino in Alpe, incluso alguna otra (Il Ciocco) que se subía en los Giros de los años 70 y que tuvo como vencedor a José Manuel Fuente.

Junto al Memorial Gastone Nencini
Una de las primeras subidas que nos planteamos fue el Passo de la Futa, una subida muy especial, con mucha historia en su cima, puesto que existe por un lado una placa dedicada al histórico ciclista italiano Gastone Nencini (natural de la vecina localidad de Barberino di Mugello), y por otra parte muy cerca de ahí hay un impresionante cementerio de soldados alemanes (más de 30,000 lápidas) que murieron en la segunda guerra mundial. Coronar a 903 metros no resulta demasiado destacable, pero a principios de marzo en el norte de Italia pues resultó ser bastante frío. Para el segundo día teniamos previsto subir al Abetone, una estación de esquí muy popular para los esquiadores italianos, cuya carretera llega a los 1400 metros. La gélida experiencia del día anterior, y las recomendaciones de algunos italianos con los que charlamos, nos hizo cambiar los planes y sustituir la subida al Abetone por una ruta mucho menos arriesgada y por supuesto mucho menos fría. Nos decidimos por una verdadera ruta por las carreteritas estrechas la Toscana. Para que os hagáis una idea, en 84 kilómetros sumamos 1600 metros de desnivel, ya podéis imaginar que el recorrido no era precisamente llano. Como colofón a la ruta visitamos las bodegas del Castillo de Verrazzano, un verdadero privilegio y una verdadera sorpresa descubrir que ese castillo fue propiedad del navegante que descubrió la bahía de Nueva York (y que da nombre al famoso puente de Verrazano donde se inicia la Maraton de Nueva York).
Toscana: Ciclismo, castillos, viñedos y vinos
Lógicamente en un viaje a la Toscana vale la pena dedicar un par de días a visitar Florencia. La Catedral de Florencia y el David de Miguel Angel son sólo algunos de los muchos alicientes que nos ofrece esta maravillosa ciudad. Las opciones turísticas son tantas (Pisa, Asís, San Gimignano...) que uno puede perder de vista fácilmente el objetivo deportivo por el que vino...
A nivel puramente ciclista, cabe destacar que muy cerca de Florencia (localidad Ponte a Ema) también podéis visitar un museo dedicado a Gino Bartarli, el fraile volador.

El sábado era el día de la carrera profesional, y también el día de recoger los dorsales de la marcha del domingo. El día se levanta lluvioso y el gentío se acumula por la mañana en la Fortezza Medicea, donde se hace la presentación de los equipos profesionales y la recogida de dorsales, con lo que decidimos dedicar el día completo a esos menesteres y a visitar Siena y su maravillosa Piazza del Campo, donde está situada la linea de meta de todas las pruebas (profesional, femenina y cicloturista). El casco antiguo de Siena está catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Maravilloso. El ambiente ciclista en toda Siena es impresionante. Mientras uno está en la Piazza del Campo esperando la llegada de la carrera se puede encontrar a un tal Paolo Bettini o a un tal Fabian Cancellara paseando entre la multitud como dos aficionados más.

El recorrido de la Strade Bianche profesional se caracteriza por los tramos de “carreteras blancas” (Strade bianche) o caminos sin asfaltar. El recorrido tiene 175 km de los cuales 62 km son sin asfalto. En la versión cicloturista, la granfondo tiene 130 km de los cuales 27 son sterrato. Por cierto que unos días antes de la carrera se hizo el bautismo de uno de los tramos de sterrato que pasará a denominarse tramo Cancellara en honor al tres veces ganador de esta prueba. Se trata de un larguísimo tramo de 11 km cerca de la localidad de Asciano. Los italianos saben muy bien cuidar estos detalles y generar esos lugares míticos que luego son destinos de peregrinaje para los aficionados al ciclismo.

También hay que decir que si bien la característica principal del recorrido son los tramos sin asfaltar, otra peculiaridad muy importante de la Strade Bianche son las durísimas, aunque cortas, rampas que van sucediéndose a lo largo del recorrido. Durante varias ocasiones vimos en el gps porcentajes del 16% y el 17%. Es de sobra conocida tambien la dura rampa final de entrada en la ciudad medieval de Siena, que no es asfaltada sino con las típicas losas grandes que pueden ser traicioneras un día de lluvia.

Sólo un breve apunte sobre la victoria del polaco Kwiatkowski, que se deshizo de unos compañeros de escapada tan fuertes e incómodos como el campeón olímpico Greg Van Avermaet, el 3 veces campeón mundial de ciclocross Stybar y el belga Tim Wellens. Eso es lo que se llama una escapada real.

Cielos grises, lluvia, barro, una verdadera clásica
Y llegados al domingo, el día de la cicloturista, tal como preveían las predicciones meteorológicas, el clima que tuvimos fue realmente malo. Supongo que para los belgas, ingleses e italianos del norte (muchos participantes de esas procedencias) la lluvia es un ingrediente habitual en sus salidas, pero para nosotros los mediterráneos la lluvia es siempre una incomodidad, especialmente salir con lluvia, si te pilla a media salida pues qué le vamos a hacer... Existen la Granfondo, con 130 kilómetros y la mediofondo, de 77 km, que se separan a a los 30 km, con lo que este año hubo muchos corredores que se decidieron por la versión corta.

Lógicamente, el hecho de circular por tramos sin asfaltar en un dia lluvioso convierte el terreno en un barrizal. Tremendo sufrimiento para nuestras bicis de carretera, hasta el punto que en mi caso particular no pude poner el plato grande en toda la prueba, con el desviador totalmente bloqueado lleno de barro.

Llegamos a la meta Siena en la Piazza del Campo, con un gran ambiente ciclista y muchos turistas despistados que desconocen de qué va todo esto de las bicis. Al fin, una buena ducha con agua bien caliente, lavado rápido de las bicis puesto que hay que empaquetarlas de nuevo en cajas para volar a Barcelona. Pero la aventura no ha terminado ya que la lluvia y el viento provocan problemas en el aeropuerto de Florencia, y el avión tiene que salir finalmente desde Bolonia tras un traslado en autocar que no apetece mucho. En el mismo avión y en las mismas condiciones que nosotros hay un montón de corredores profesionales del Movistar, Orica-Greenedge, Katusha y también alguno del Bora. Menuda manera de descansar para los profesionales, tras la Strade Bianche y el GP de Larciano que se disputó el mismo domingo.

Finalmente llegamos a casa de madrugada tras una grandísima experiencia. Una verdadera clásica del Norte, aunque en Italia, con un clima frío y húmedo. Tramos sin asfaltar, lluvia, barro. Una clásica que ha llegado para quedarse, y con todos los ingredientes, también turísticos, para convertirse en una de las primeras citas de la temporada para los ciclistas viajeros. Y además esto es Italia. Pocas excusas hacen falta para visitar este maravilloso país, y aquí tenemos una buena!

miércoles, febrero 08, 2017

Mont Caro vuelve a la Volta

Mont Caro Volta a Catalunya, revista Ziklo
Zona de herraduras antes del Portell. Foto de Sergi Ros www.rosdemora.com
(Artículo publicao en el número 14 de la revista Ziklo

El Mont Caro es una de esas subidas que impresionan. Para su suerte o desgracia está ahí aislada en el sur de Catalunya, rozando la Comunidad Valenciana (provincia de Castellón) y Aragón (provincia de Teruel), en una zona muy montañosa pero con pocas carreteras. Para subirlo tienes que ir allí a propósito, subir y bajarlo por la misma carretera, e imposible de combinar con otras subidas. Un verdadero coloso. No se puede calificar de otra forma a una subida con casi 1500 metros de desnivel y casi 20 km de carretera ascendente.

Son este tipo de subidas las que nos apasionan a los locos de las cumbres. Manel Gómez y Miguel Bernabé son los padrinos del Mont Caro y fueron nuestros anfitriones en la visita de inspección a esta mítica ascensión. Los dos son personajes muy conocidos en los foros ciclistas, especialmente en el foro de Altimetrías APM y el reto CIMA, del que Miguel es máximo responsable (hay que agradecer siempre su dedicación permanente y desinteresada). Y Manel ha sido el primero en completar el reto CIMA, subiendo las 640 montañas incluidas en la lista. Personalmente, era un aliciente adicional conocerlos y compartir con ellos la subida al Caro.

Para los que os preguntéis qué es eso de apadrinar una subida, vale la pena explicar que con motivo del 25 aniversario del BIG (Brevet International du Grimpeur), esta organización inició el reto Ironbing consistente en subir 25 veces en un año una de las subidas incluidas en la Superlista de 1000 cumbres que deben subir sus miembros (más información en www.bigcycling.eu ). Apadrinar una subida se ha convertido en un reto para todos aquellos que tenemos una de esas subidas cerca de casa. Lógicamente, aquel que es padrino de una subida y la ha culminado 25 veces tiene un nivel avanzado de conocimiento del terreno, desniveles, vistas, estado del asfalto, condiciones meteorológicas que imperan en la zona, etc.

Precisamente las condiciones climáticas iban a marcar nuestro encuentro con el Mont Caro. Somos inmensamente afortunados de vivir en un país donde podemos practicar la bicicleta todo el año. No sólo eso, eligiendo un poco bien el día podemos subir cualquier carretera en cualquier mes del año. En nuestro caso subimos al Caro en Diciembre que normalmente es un mes frío pero seco, y algunas veces muy ventoso en la zona sur de Catalunya (Delta del Ebro). Efectivamente el viento y el frío nos hizo aplazar una primera cita, y en pocos días encontramos otro hueco en el que el tiempo, ahora ya sí, nos respetó y pudimos finalmente culminar nuestro objetivo.

El punto de encuentro del grupo fue Roquetes, la localidad tarraconense próxima a Tortosa donde se inicia propiamente la subida a Mont Caro. Allí se realizan las presentaciones de rigor. Es bonito conocer en persona a gente con la que has contactado desde hace años en el mundo virtual. Manel, Miguel, esposas, mi amigo Josep Maria, Sergi el fotógrafo, una breve presentación para enseguida ponernos manos a la obra, viendo a lo lejos el Massís dels Ports, impresionante, con una densa boina de niebla alrededor de las antenas del Monte Caro. El día, soleado pero frío, augura una gran jornada de cicloturismo como efectivamente luego comprobaremos.

Mont Caro Volta a Catalunya, revista Ziklo
Mont Caro, unas vistas espectaculares! Foto de Sergi Ros www.rosdemora.com
Para nosotros los catalanes fue una gran noticia cuando supimos que El Caro (rebautizado para la ocasión como Lo Port) había sido incluido en la próxima edición de la Volta Ciclista a Catalunya, en el mes de Marzo de 2017. Sorprendentemente sólo hasta la cota 1000, sin incluir los últimos durísimos cuatro kilómetros. Un poco menos decepcionante una vez visitamos el Caro y descubrimos las condiciones en las que se encuentra ese último tramo de la subida.

La misma Volta a Catalunya ya llegó a la cima del Mont Caro en dos ocasiones, años 1985 con la victoria del corredor de Kelme Alirio Chizabas, y 1991, con la victoria del también colombiano Lucho Herrera, en una edición que vió la victoria de Miguel Indurain en la clasificación general, en el año de su primer Tour de Francia.

El asfalto en la última parte, casi inexistente Foto de Sergi Ros www.rosdemora.com
La subida propiamente dicha podemos dividirla en 3 secciones perfectamente diferenciadas. La primera parte es una recta interminable desde Roquetes, el paso por el puente y un duro inicio que finaliza en la Font del Cargol (Fuente del Caracol) y la estatua de La cabra. Una segunda parte espectacular con unas curvas de herradura muy vistosas que acaba en el Portell (lugar donde finalizará la etapa de la vuelta a Catalunya) y la última sección es la que incluye un tramo llano y la dura y definitiva ascensión de 4 km a una media del 11%. Lamentablemente este último tramo se halla en unas condiciones muy deficientes. El asfalto estaba muy deteriorado, pero la reciente reparación que se ha llevado a cabo (diciembre 2016) unicamente ha consistido en una capa de gravilla que ha dejado la carretera en peores condiciones de las que estaba. Especialmente penoso (y peligroso) es el descenso de ese tramo con las ruedas finas y la gravilla, que obliga a parar casi completamente en cada curva de herradura.

Cada una de estas partes de la subida me las iban avanzando metro a metro Manel y Miguel, Miguel y Manel, tanto monta monta tanto. Uno de Amposta, el otro de Nonaspe, pero ambos profundos conocedores del Caro. Subir 25 veces en un año un coloso de este calibre no está al alcance de cualquier cicloturista. Ya no sólo por fuerzas sino también psicológicamente. Repetir tan a menudo un puerto con esta dureza te hace preguntarte a veces simplemente “¿Por qué?”. Pero finalmente subir un puerto acompañado por el padrino de la subida es un verdadero privilegio. No me alertaban únicamente de las pendientes que se aproximaban sino también del estado del asfalto, de la dirección e intensidad del aire que suele soplar, también de sus retos personales conseguidos en el Caro, como la vez que Manel lo subió 3 veces en un mismo día.

Las últimas reformas en la carretera y en la zona final de las antenas han supuesto la desaparición del cartel que había en la cima donde los cicloturistas solíamos hacernos la foto. Por cierto que las vistas desde la cima son, como no podía ser de otra forma, grandiosas, de todo el Delta del Ebro y del litoral . Lástima que el día que nosotros subimos, como ya vimos desde Roquetes solo empezar, una densa niebla cubría la cima, e incluso la antena era difícil de ver. Unicamente ya en el descenso, al paso por el Portell, el sol vuelve a salir y recuperamos las vistas sobre el Delta del Ebro. Cabe decir que desde la zona del Portell llegamos a los restaurantes, donde se toma una pista forestal que llegaría en 30 km a Fredes, en Castellón. Obviamente, la pista no es ciclable en bicicleta de carretera, aunque dudo que esté en peores condiciones que la pista que acabamos de bajar desde la antena. En el Portell hay también un mirador de la zona de curvas donde es obligado detenerse y donde Sergi aprovecha unas maravillosas vistas de la carretera.

Debo confesar que yo ya había estado en el Mont Caro un par de veces. Curiosamente en este coloso tarraconense conocí hace más de 11 años a Sergi Ros, este fantástico fotógrafo que me acompaña tantas veces y que deja constancia de tantos retos conseguidos. También había estado en el Caro cuando la Volta llegó en 1991, recuerdo haber cambiado mi 52-42 por un plato de 39 para poder llegar arriba. Grandes recuerdos las dos veces anteriores que fui. Y ahora, habiendo conocido a Manel y a Miguel, esta tercera ocasión que visito el Caro, tampoco será fácil que lo olvide. Un gran día de cicloturismo rematado con una inolvidable comida en Tortosa repleta de puertos y anécdotas. Gracias amigos por vuestra hospitalidad!

sábado, octubre 29, 2016

Via del Sale, por los Alpes en BTT


Via del Sale, grandiosos recuerdos!!
Animado una vez más por una idea de Angel Morales, la idea de coger la BTT para subir algunos puertos de montaña en los Alpes, resultaba una idea de lo más sugerente. Angel nos habló de la Via del Sale, una impresionante ruta en los Alpes que era un paso comercial por donde históricamente se transportaba la sal desde el mar hacia el interior (de ahí el nombre de la ruta).

Una cosa fue llevando a la otra y la Via del Sale, que se puede hacer en dos días incluyendo dos subidas incluidas en el reto BIG (Colle di Tenda y Colle Garezzo), se fue ampliando primero con un día previo para subir al Col de Sommelier (un casi 3.000 muy apetitoso para los cazapuertos) y luego con otro día para subir al Col du Parpaillon (el túnel más alto de los Alpes), que aunque yo ya lo tenía, mis colegas no.

El tema es que se planteaban 4 días intensísimos en los que íbamos a hacer un montón de kilómetros en coche y no tantos en bici (de montaña) pero nos serviría para sumar unos cuantos puertos a nuestra particular colección.

El grupo estaba compuesto por gente muy diversa, de muy diferentes niveles ciclistas y características, pero todos unidos por la pasión por la bici, la montaña y el reto BIG. Curiosamente ninguno especialmente metido en la bicicleta de montaña, todos más bien de carretera. Colaboradores de la revista Ziklo como Angel, Rubén, o yo mismo, grandes escaladores con curriculums prestigiosos como Luis Miguel, Xavi Odena, Roger, Adrià u Oriol, nuevos compañeros de subidas apasionados del BIG como Bernat y Linele, e incluso nuevas incorporaciones al mundo de la bicicleta como Neus. En total, el día más numeroso fuimos hasta 11 personas. Si hay algo más hermoso que disfrutar de estos paisajes y subidas es compartirlo con gente como tú.

Salimos de Barcelona un jueves para hacer hasta Embrún, a unos 650 kilómetros y 7 horas de distancia de Barcelona. Madrugón para poder llegar sobre el mediodía y tras una rápida comida, manos a la obra, directos a Parpaillon para hacer un subir y bajar, sin tiempo para hacer la preciosa ruta circular (bajando hacia Jausiers) que había hecho hace 5 años cuando lo subí por primera vez.

Lógicamente cuando uno se dispone a subir a más de 2600 metros en los Alpes después del mediodía el tiempo preocupa, puesto que la climatología en la alta montaña siempre puede complicarse, pero en esta ocasión tuvimos la fortuna de que jugó a nuestro favor y pudimos escalar y coronar Parpaillon con un sol espléndido.
Perfil del Parpaillon sacado de uno de los míticos libros de Altigraph
Quede claro (como se ve en el perfil) que únicamente los primeros 6 kilómetros de la subida están asfaltados, de un total de 17. El estado de la pista del Parpaillon es regular. Perfectamente ciclable con la BTT, pero dudo que con una flaca o incluso con una gravel se pudiera coronar con éxito. En mi caso, le puse a la BTT (una anticualla de 26", buf) unos neumáticos más finitos para poder subir algo mejor, arrastrando menos, aunque luego en la bajada también se notaba bastante. Bajar estos puertos tan largos y tan empinados en BTT, con los frenos de disco en las últimas también tuvo su gracia.
En la entrada del Tunel de Parpaillon


El hecho de que ya conociera Parpaillon me hizo mucho más llevadera la subida. Cruzar el túnel es una aventura que yo en este caso dejé para mis compañeros, especialmente porque un grupo de todoterrenos alemanes cruzaban el túnel en esos momentos. Una verdadera lástima que ese momento mágico en la cima de una subida como ésta tuviera como banda sonora el ruido de los motores de los 4x4.

Después de coronar, el trabajo aún no estaba hecho puesto que debíamos coger de nuevo el coche y conducir 80 km hasta Bardonecchia (ya en Italia), donde teníamos hotel reservado para empezar el día siguiente nuestro segundo reto, el Col de Sommeiller.

A punto de salir de Bardonecchia dirección Sommelier
El estado de  la pista del Sommeiler, en la frontera de lo ciclable
A los cuatro locos de las cumbres procedentes de Barcelona (Lina, Luis Miguel, Bernat y yo mismo) que hicimos Parpaillon , se nos juntaron 2 catalanes más (Xavi y Roger) y un vasco (Rubén), incluso un francés (François), para acometer un verdadero coloso como Sommeiller, con 1680 metros de desnivel. Los números puede que no impresionen demasiado: 26 km a una media del 6,5% pero es una de esas subidas que no se olvidan, con más de 20 kilómetros sin asfaltar. La pista se va deteriorando más y más, y al llegar a los últimos kilómetros las piedras hacen difícil que uno mantenga la bici derecha. En la foto podéis ver el estado de la pista los últimos kilómetros. Incluso con la BTT es complicado, doy por imposible subir con la de carretera.

Colle Sommeiller, 2991, paisaje lunar, alucinante
Sommeiller, a casi 3000 metros es una de esas subidas alpinas que uno quiere tener en su curriculum. 4 horas 50 minutos para hacer 53 km, una velocidad media de 11,1 km/hora. Creo que eso dice casi todo de la dureza de esta subida. Incluso la bajada a Bardonecchia de nuevo se hace pesada por esa pista.
Perfil de Sommeiller de la mano de Angel
Impresionante paisaje alpino camino de Sommeiller
 Y bien, con Sommeiller en el zurrón, aún nos quedan 230 kilómetros en coche hasta La Brigue, punto de encuentro con el resto de la compañía y principio de la Via del Sale propiamente. Aún no hemos iniciado el fin de semana y ya tenemos dos puertazos en la mochila. Buen principio.

Perfil de los dos días por la Vía del Sale
En La Brigue (de nuevo en Francia) nos reunimos todo el grupo (llegan el maestro Angel, Adrià, Oriol y Neus) y analizamos el recorrido que nos espera los dos días siguientes. Se trata de un recorrido circular de 142 kilómetros, pero vamos a tener que llevar mochila puesto que dormiremos en Pieve di Teco, aproximadamente a los 90 kilómetros. Peso y dificultades adicionales a una ruta ya exigente de por sí. Pero también experiencias nuevas muy enriquecedoras.
Foto de grupo en lo alto del colle di Tenda
Como podéis ver en el perfil vamos a ascender de entrada el Colle di Tenda, que corona a 1870 metros. El túnel del Col di Tenda es uno de los múltiples pasos alpinos entre Francia e Italia, con un túnel estrecho que sólo permite un sentido de circulación. Este paso alterno hace que cruzarlo sea muy lento y que siempre haya numeroso tráfico, sea esperando o sea cruzando.
Bueno, esto no son malas vistas precisamente
Como curiosidad, indicar que la vertiente italiana del Col di Tenda (por Limone Piemonte) está perfectamente asfaltada, y en el Giro 2005 finalizó la 17ª etapa (Varazze-Limone Piemonte), con la victoria de Ivan Basso. Dato que puede resultar interesante para aquellos que quieran añadir Col di Tenda a su curriculum sin tener que ensuciar de polvo su bicicleta.

En el otro lado del Valle los impresionantes "tornanti" del Col di Tenda
Pero Col di Tenda es mucho más duro e interesante por su vertiente francesa. Tiene una de esas vistas impresionantes de curvas zigzagueantes que uno retiene en su memoria en cuanto ve una foto. Desde La Brigue hasta el mismo túnel, la carretera tiene bastante tráfico, y es justo cuando estamos a punto de llegar al túnel cuando cogemos una carreterita estrecha que va a ir subiendo a base de curvas de herradura (muchísimas!) hasta que el asfalto termina y las curvas se van haciendo más amplias. El tráfico, desde el desvío cerca del túnel, es nulo, y podemos disfrutar de una vistas impresionantes de lo que vamos dejando atrás (abajo) y de lo que tenemos en frente, con la presencia intimidatoria de una de las antiguas fortificaciones que controlaba el tráfico de sal. No será hasta mucho después cuando podamos ver desde la otra vertiente el panorama impresionante de las curvas de herradura. Momento de disfrutar y de tomar fotos un buen rato!  Afortunadamente las fotos no reflejan la grandiosidad del paisaje, y para poder disfrutar de estas vistas impresionantes deberéis hacer este viaje...
Esto es la Via del Sale
Ahí en la cima de Colle di Tenda es justo donde empieza propiamente la Via del Sale, que se caracteriza por esa cornisa ciclable a más de 2100 metros. Fantástica. La Via del Sale se ha convertido en una ruta muy popular para los Beteteros, moteros y excursionistas, perfectamente señalizada. Las vistas durante todo el trayecto son impresionantes. Estamos en un balcón a 2100 metros de altitud, hoy entre las nubes, y sólo de vez en cuando podemos gozar al 100% de las vistas. Sin embargo nadie se queja, es un día de esos de disfrutar, incluso de parar a reponer fuerzas mientras se estiran esos momentos mágicos en los Alpes.
Paso por las antiguas fortificaciones abandonadas
Después de un larguísimo descenso llegamos a Pieve di Teco, donde nos ganamos un merecido descanso... de nuevo en Italia.

Y nos despertamos el domingo tempranito ya listos para el regreso hacia La Brigue via Colle Garezzo, cuyo principio (asfaltado y larguísimo) se cobra algunas víctimas y se hace durísimo para casi todos. A partir del momento que empieza el sterrato las cosas se complican más todavía: el cansancio se va acumulando y cuando coronamos Colle Garezzo ya hay ganas de bajar por asfalto y llegar a destino.
Tunel en la cima del colle Garezzo
El descenso hacia La Brigue, de nuevo por pistas sin asfaltar en estado mediocre, provoca la caída de Roger y el pánico para los menos acostumbrados a la BTT. La doble suspensión y la rueda de 29 ayuda a los más beteteros, mientras yo hago lo que puedo sin freno de disco trasero (igual que Roger!) y con la rueda fina. Solamente al final pisamos el añorado asfalto y ya podemos rodar con una cierta tranquilidad.

Es domingo mediodía y nos quedan 750 kilómetros y 7 horas y media para llegar a Barcelona, más en el caso de Rubén para llegar al País Vasco. Esto es un fin de semana bien aprovechado. Los que andamos algunas veces con Angel ya sabemos qué es viajar con él. Gracias de nuevo Angel por una experiencia inolvidable.

domingo, junio 19, 2016

Gravel, la revolución que viene

Gravel, la revolución que viene
(Publicado en el número 10 de la revista Ziklo)
La industria de la bicicleta está en permanente evolución. Las novedades van surgiendo de tal forma que el mercado no es capaz de asimilar todo lo que va surgiendo, y únicamente aquellas novedades que se convierten en imprescindibles se mantienen en el mercado. Yo creo que con las bicicletas de gravel estamos ante uno de esos fenómenos. Algo que llega al universo de la bicicleta para quedarse.

Ziklo es una revista de ciclismo de carretera, pero como ya hemos insinuado varias veces, es una revista para amantes del ciclismo, y a la vez gente inquieta con ganas de experimentar nuevas sensaciones. Imaginad poder multiplicar las opciones de rutas por descubrir incluso al lado de casa.

Las bicicletas de gravel me resultaban muy sugerentes pero no había tenido oportunidad de probarlas. Conceptualmente, el hecho de poder ampliar nuestra red habitual de carreteras con las pistas de tierra es muy atractivo y abre todo un mundo de posibilidades. Todo ello con el mismo tipo de manillar que en la carretera, con unas cubiertas más anchas, sin la suspensión delantera y con los frenos de disco. Básicamente se trata del mismo concepto que el ciclocross, sólo que el ciclocross yo lo relaciono con la competición y el gravel lo asocio con menos competición y más disfrute. Competición significa también más control sobre el material, límites a los anchos de cubierta, manillares, etc. Las bicicletas de gravel ofrecen múltiples posibilidades en cuanto a material. Además, por supuesto, vienen preparadas para poder llevar alforjas y poder así convertir una salida en bicicleta en un viaje de aventura con todo el equipaje necesario.

Viviendo en Barcelona, la bici de gravel me parece una gran oportunidad de huir del tráfico de una gran ciudad, con una gran red de pistas ciclables especialmente en Collserola, la sierra montañosa que delimita Barcelona. Por cierto que últimamente nuestros políticos quieren limitar las actividades deportivas de gran formato en este pulmón barcelonés. Collserola tiene una infinidad de pistas no asfaltadas que ofrecen innumerables opciónes al ciclista de BTT y ahora también al ciclista de gravel.

Precisamente estaba yo planteándome las bondades de las bicis gravel, cuando surgió la invitación del Sportful Gravel day, una jornada de reencuentro con los amigos de Sportful, en la que también íbamos a poder probar algunas prendas de su ya mítica gama Fiandre, especialmente adecuada para los días lluviosos de primavera.

A partir de ahí contactamos con Finna Barcelona para poder probar una de sus preciosas Finna Landscape. Una bicicleta que no tiene nada que envidiar a una flaca, con un manillar de carretera de forma curiosa. Se nota que Finna Barcelona procede de la generación de las bicicletas urbanas y las fixies, donde la estética prima, y de qué manera. Yo no tengo demasiados conocimientos técnicos, no os hablaré de detalles que no conozco en profundidad y que podría copiar de un catálogo. Sólo os diré que la bici que Finna Barcelona nos ofreció esteticamente es una preciosidad como podéis ver en las fotos, manillar exageradamente abierto que le da un aire diferente. Su cuadro de acero aleado con Cromo y Molibdeno está especialmente diseñado para soportar altas cargas de peso. En estos tiempos en que reina el carbono estos cuadros ya no son muy frecuentes, pero aquí tiene todo su sentido. Un peso total de poco más de 11 kg que no está nada mal.

Y una vez en el ajo, ¿qué tal se comporta la bici? Bueno, os puedo decir que en el recorrido de poco más de 60 km que nos montó Sportful, descubrí que el gravel se trataba de ir por pista no asfaltada con rueda más gorda a la misma velocidad que con la bicicleta de carretera! Bromas aparte, hay que decir que efectivamente un neumático más grueso no penaliza en exceso el rendimiento. Si uno compara los tiempos hechos con la gravel respecto a la de carretera, son muy similares. Por tanto eso son muy buenas noticias.

Barcelona al fondo
Puesto que el recorrido que hicimos era básicamente llano, quise probar la Finna Landscape en un terreno más abrupto y la sometí a más presión en Collserola. Subidas pronunciadas, bajadas técnicas, alguna trialera y el resultado fue espectacular. En ningún momento eché en falta la suspensión delantera. La horquilla rígida se lo tragaba todo y la bici se comportaba como una campeona. Mucho mas cómoda, eso sí, en las pistas anchas, donde uno se puede agarrar a la parte inferior del manillar, aunque la posición natural en este tipo de bicis sería en las manetas, con los frenos siempre cerca, que en pista no asfaltada nunca se sabe lo que te puedes encontrar. Hablando de los frenos, lógicamente el freno de disco tiene un rendimiento espectacular cuando estás acostumbrado al freno de pastilla en la carretera. Después de la ya famosa carta de Fran Ventoso y la suspensión de los frenos de disco en competición su implantación en la carretera será más lenta, pero a mi juicio acabará ganando. Si hablamos de frenar, no hay color.

En resumen, el gravel es una tendencia que creo que tiene mucho recorrido. Polivalencia, seguridad, estética, robustez, son algunas de sus armas. El tiempo nos dirá si finalmente gana la batalla.

lunes, marzo 28, 2016

Castillos Cátaros, viñedos... y Galamus

Cicloturismo Castillos Cataros
Chateau de Queribus (Foto Sergi Ros)
(Publicado en el n.9 de la revista Ziklo. Fotos: Sergi Ros de Mora (www.rosdemora.com

La zona norte de los Pirineos orientales es una zona relativamente poco conocida a nivel cicloturista. Desde luego mucho menos conocida que otras partes de los Pirineos centrales.

Personalmente es a final de temporada cuando suelo acercarme al Sur de Francia, principalmente a la región del Audé, a descubrir nuevas rutas y carreteras. Nunca me defrauda. Siempre encuentro carreteras solitarias, buen asfalto, mucho sol, a veces un poco de aire, viñedos y castillos. Francia es un paraíso para el cicloturista, y en especial esta zona que linda con Catalunya, una gran desconocida para muchos de nosotros, precisamente por su proximidad. Es sitio de paso en nuestros viajes para los Alpes, e incluso para ir al Ventoux, pero muy pocas veces es el destino de nuestras salidas en sí mismo.

Y sin embargo tiene mucho que ofrecer. Este artículo simplemente pretende ofrecer algunas pinceladas, algunas pistas, de todo lo que se puede visitar, y que resulta muy interesante a nivel cultural y a nivel también ciclista.

Cicloturismo Castillos Cátaros
Chateau du Peyrepertouse (Foto Sergi Ros)
Los Castillos Cátaros han sido siempre motivo de curiosidad para mí. Empezando por el más lejano Castillo de Montségur, que se alza en la cima de una roca llamada Pog, a 1207 metros de altitud. Montségur es el más importante de los castillos cátaros y el lugar mítico donde el año 1244 murieron 255 cátaros que se refugiaban allí y que prefirieron morir quemados antes que abjurar de sus creencias. La subida a Montsegur se puede hacer por la vertiente este (por Fougax-et-Barrineuf ) o por la vertiente noroeste (Montferrier), ambas muy interesantes, con la imponente presencia de la roca Pog que parece inaccesible.

Ver los Castillos Cátaros (y no cátaros) en lo alto de peñascos imposibles es una constante en la zona de Maury. Uno junto a otro, es muy facil diseñar una etapa en la que subamos todos ellos. Peyrepertouse, Puilaurens y Queribus, todos muy próximos entre sí, son castillos espectaculares que todavía impresionan más cuando uno sube las durisimas rampas que llevan hacia ellos. Peyrepertouse, a 800 metros de altitud, es el castillo más espectacular con dos fortificaciones unidas por unos restos de piedras y malezas, se extiende mas de 300 metros de longitud. Los acantilados que protegen el castillo son impresionantes. Muy cerca se encuentra el castillo de Queribus, también con terribles rampas para acceder a él. Sus orígenes se remontan al S XI. Queribus fue frontera entre los reinos de Francia y de Aragón, y punto estratégico de control de la zona. El Castillo es muy visible, a lo lejos, desde la carretera D-117 y está perfectamente mimetizado con el entorno y en lo alto de un peñón, a 730 metros de altitud. El castillo de Puilaurens se sitúa a 697 metros de altitud en la cima del Monte Ardu. La subida al castillo son 3,5 km a una media del 5%, pero en dos fases muy diferenciadas. La primera muy suave, bordeando la montaña, y la segunda se empina de verdad en claro ascenso hacia la zona de aparcamiento, desde donde se puede subir al castillo en aproximadamente media hora de caminata.

Dos castillos cátaros más, un poco más lejanos, completan los seis castillos cátaros más famosos. Se trata del Castillo de Puivert, éste sí a pie de carretera y que no supone un gran reto llegar hasta él. El otro castillo es el de Lastours, que en realidad se trata de un conjunto medieval con diversas constucciones anexas, cuatro castillos en concreto. Lastours, sin embargo, está un poco más distante, al norte de Carcassone (podeis consultar el mapa adjunto donde se sitúan los castillos cátaros más importantes).

Todas las ciudadelas y Castillos Cátaros
Como se puede apreciar en el mapa adjunto, existen muchos más castillos, ciudadelas y fortificaciones que forman parte de la historia de los cátaros (los “hombres buenos”). En mi penúltima visita a la zona visité el interesante y hasta entonces desconocido para mí Chateaux d'Aguilar, muy cerca de Tuchan, y de paso subir uno de los monstruos de la zona. Una de esas típicas carreteras que nos gustan tanto, con rampas durísimas y que conducen a una antena. No hay mucho más. Se trata del Mont Tauch. Tremenda subida hasta los 900 metros después de 8 kilómetros a un 9% de desnivel medio, con rampas máximas que llegan al 20%. Tremendo, para amantes de las emociones fuertes. Y con un asfalto bastante deteriorado que notamos especialmente de regreso a Tuchan. Personalmente, y a pesar de bajar muy despacio, pinché en la bajada de esa carretera inhóspita... Se me ocurrió pensar que como pellizcase la cámara me esperaba una buena caminata hasta encontrar algún rastro de civilización...

Obviamente, la visita a Carcassone (capital del Departamento del Aude) es obligada si nos estamos moviendo por la zona. La ciudadela medieval de Carcassone y sus callejuelas son un verdadero regalo para aquellos que disfrutan de la historia medieval o simplemente para quienes saben apreciar la belleza antigua. Con sus 26 torres y sus dos murallas que suman más de 3 kilómetros de longitud, la Ciudad (Cité) medieval de Carcassone fue declarada Patrimonio dela Humanidad por la UNESCO en el año 1997. Está catalogada como Grand site national, y su castillo y murallas como Monumento histórico por el estado francés, siendo uno de los centros turísticos más visitados de Francia.

Existe otro pueblo que es realmente curioso de visitar, muy cerca de Quillan. Se trata de Rennes le Chateaux. Este pequeño pueblo ha recibido gran cantidad de turismo, asociado casi siempre a lo paranormal y lo esotérico, debido a una leyenda moderna sobre el antiguo párroco Bérenger Saunière. Gracias al éxito del libro de Dan Brown El código da Vinci, ese interés no ha hecho sino aumentar ya que el argumento de esta novela tiene numerosas conexiones con la leyenda del párroco de Rennes. La leyenda cuenta que el párroco Bérenger Saunière (1852-1917) habría encontrado un tesoro secreto en uno de los pilares del altar de la iglesia mientras llevaba a cabo una reforma de la misma. Al mismo tiempo que el cura descubrió el secreto oculto en la iglesia, su nivel de vida se disparó, y financió una serie de peculiares construcciones en el pueblo, tales como la Torre Magdala -dedicada a María Magdalena-, así como la reconstrucción de la iglesia parroquial.

Ya véis que las posibilidades turísticas son múltiples, pero también las posiblicidades cicloturistas. Acercarnos a Carcassone ofrece la posibilidad de intentar la dura subida al Pic de Nore (de 1200 metros de altitud, e incluida en el reto BIG). Subida dura con una antena de televisión en la cima, visible desde muchos kilómetros alrededor. Por su vertiente sur son 25,5 kilómetros, nada despreciable. Desde luego vale la pena, y tambien su cara norte que empieza en Mazamet, localidad natal de Laurant Jalabert. En la aproximación sur del Pic de Nore se halla la Cueva de Cabrespine, otro lugar en el que merece la pena detenerse.

Otro puerto muy interesante en la zona es Mont Sant Louis. Cómo no, fue Angel Morales quien me descubrió este curioso puerto, no exento de dureza, pero característico por su nudo de corbata (una curva de 270 grados con un pequeño túnel). Incluir Mont Sant Louis en el recorrido que hagamos por la zona de l'Aude nos garantiza unas vistas magníficas sobre la montaña rocosa llamada Pech de Bugarach. Espectacular.

Cicloturismo Gorges de Galamus
Gorges de Galamus, impresionante (Foto Sergi Ros)
Pero si tengo que quedarme con un sólo sitio de toda esta zona yo elijo las Gorges de Galamus. Se trata de la carretera que va de Sain Paul de Fenouillet y Cubieres sur Cinoble. Un desfiladero impresionante, fruto del trabajo erosivo del río Agly. Un trozo de carretera de apenas dos kilómetros escarbado en la montaña, con el río al lado, allí abajo. No me extenderé demasiado en explicar la sensación cuando uno circula por las Gorges de Galamus. Simplemente observad las fotos de Sergi y disfrutad. O todavía mejor, acercaros a conocerlas en primera persona.

De momento ya hemos localizado unos cuantos destinos interesantes. No sólo a nivel cultural sino también cicloturista, puesto que como decía antes, todos los castillos cátaros sin excepción se hallan estratégicamente ubicados en la cima de una escarpada colina.

A partir de todos estos mimbres hay que fabricar un buen cesto. Como cualquier viaje, una parte importante del mismo es la preparación. Situar en el mapa exactamente los principales puntos que queremos visitar, unirlos entre sí, confeccionar una etapa con el kilometraje que consideremos oportuno. Para mí ese momento de hacer la ruta, contar los kilometros, meter los puertos, es un momento mágico, lo disfruto al máximo. El único problema es que en muchas ocasiones quiero meter demasiadas cosas en una sola etapa y se me va de kilómetros o de dureza...


Aquí os propongo mi ruta. No es posible hacer todo lo que he citado de una sola vez. En esta etapa que os propongo, en 145 kilómetros he intentado incluir unos cuantos Castillos Cátaros, Mont Sant Louis y, sobre todo, las Gorges de Galamus, espectaculares. Solamente echad un vistazo a las fotos y seguro que mas pronto que tarde os decidiréis a visitar todas estas maravillas.

A disfrutar!!

miércoles, diciembre 16, 2015

Pico de las Nieves en Gran Canaria, el reto

En la cima del Pico de las Nieves después de 45 km de ascensión
Yo ya había estado pedaleando es las islas Canarias. Viví un tiempo en Tenerife donde subí a la base del Teide por algunas de sus vertientes. Más tarde estuve en La Palma para conseguir uno de los mayores retos que he hecho en mi vida, subir al Roque de los Muchachos, a 2400 metros de altitud desde el nivel del mar.

Tenía que volver a las Canarias a subir el Pico de las Nives, el que es proclamado por los organizadores de la Vuelta a Maspalomas como el puerto más duro de Europa. Mi amigo Jordi Escrihuela ya me advirtió que eso era subir un par de listones la dureza de la carretera más alta de Gran Canaria. Sin duda es un reto exigente, pero existen bastantes subidas europeas que la superan en dureza. No hace falta ser la más dura de Europa para que sea objeto de peregrinación. Sencillamente es que en invierno no tiene competencia. Si quieres emociones fuertes sobre la bici de carretera, en esa época del año tienes que venir a las Islas Canarias.

Poco antes de llegar a la Degollada de las Yeguas
Existen diferentes vertientes por las que subir al Pico o Pozo de las Nieves, a 1984 metros de altitud, la carretera más alta de la isla de Gran Canaria. Las posibilidades son muy numerosas puesto que se pueden entrelazar carreteras y conseguir multitud de variantes, pero estas son las más claras:
  • Vertiente de Telde. Quizás la ascensión más clásica al Pico. Asciende por Valsequillo, Tenteniguada y Vega de San Mateo, con tramos muy continuados a más de 11%.
  • Vertiente de Maspalomas. La zona más turística de la isla, en el sur, supone una aproximación realmente larga al Pico de las Nieves. Nada menos que 45 kilómetros para llegar desde el nivel del mar al Pico de la Nieves. Un desnivel medio del 4%, aunque hay tramos muy irregulares. Luego lo describiré con detalle puesto que es la vertiente que yo subí.
  • Vertiente de Ingenio-La Pasadilla.
    Esta es la vertiente que se sube en la ascensión al Pico de las Nieves que sirve como colofón a la Vuelta a Maspalomas que cada año se celebra a principios de Diciembre. Una vertiente durísma, especialmente el tramo que va desde La Pasadilla hasta Cazadores. Los números de ese tramo lo dicen todo: 5 km con un desnivel medio de más del 10%, con un kilómetro entero al 15%. Acojonante
  • Vertiente de Presa del Parralilo. Esta vertiente, para mí desconocida, la sugirió Jordi Rubio, uno de los mayores aventureros que conozco en busca de puertos duros por todo el mundo. Si lo dice Jordi, hay que investigar.
 En mi caso, estando en Maspalomas, escogi subir por la vertiente sur, especialmente porque no estaba muy convencido de mis propias fuerzas. La mejor ruta para no subir y bajar por el mismo lado es la ruta circular de unos 100 km que incluye las vertientes de Ingenio y Maspalomas. Por dónde subas y por dónde bajes es cosa de cada uno. Saber que en el tramo llano que lleva de Maspalomas a Ingenio sopla aire en contra, me hizo decidir por hacer la ruta en sentido contrario. En el mes de Diciembre hacer 100 km, con una dura subida a 2000 metros hace que tu cerebro te recuerde que se trata de disfrutar, no de llevar el cuerpo al límite.

Alquilé la bicicleta a Cyclo Canarias, un negocio en Maspalomas de un austríaco afincado en la isla. Servicio profesional, bicicletas en perfecto estado y un buen número de ellas en stock. Después de recoger la bici por la tarde (una Scott Solace chulísima con un curiosísimo sistema de freno trasero justo detrás del pedalier) ya estaba dispuesto a madrugar al día siguiente e iniciar mi aventura personal de estas minivacaciones.

Curvas espectaculares antes de San Bartolomé
Podemos considerar esta larguísima subida por su vertiente de Maspalomas en 3 tramos diferenciados.

El primer tramo va de Maspalomas hasta San Bartolomé de Tirajana, 23,2 km con un desnivel de 1150 metros, a un desnivel medio del 4%, aunque al encontrarnos con dos bajadas intermedias, el desnivel real es muy superior. Este tramo pasa por el Mirador Degollada de las Yeguas, de parada obligada, y luego por Arteara y Fataga.

El segundo tramo es el que va desde San Bartolomé de Tirajana hasta el cruce de Ayacata. En él se sube durante 11 kilometros para salvar 470 metros, con tramos espectaculares como el Paso de la Herradura.

El último tramo es el que se inicia en el cruce de Ayacata y llega hasta el Pico de las Nieves, 11 kilometros finales para salvar los 616 metros de desnivel restantes.

Aquí tenéis el enlace al segmento de Strava para que lo podáis analizar con todo detalle:
https://www.strava.com/activities/446571726/segments/10735694518

En mi caso, sólo iniciar la subida en Maspalomas me atrapó un tipo con una bici exactamente igual que la mía, tambien de Cyclo Canaria. Llevábamos un ritmo muy parecido, así que subimos mucho rato juntos. Subir un puerto así en compañía es de agradecer, los kilómetros pasan mucho más rápido. Luego, gracias al Flyby de Strava puedes poner nombre a los compañeros de ruta que has ido encontrando por el camino.

Con este chico holandés subimos hasta Ayacata, donde él tuvo que dar la vuelta. La parte principal de la escalada estaba hecha, solo faltaba culminarla. Es fantastico ascender a casi 2000 metros en pleno mes de Diciembre, a pesar de que el día no era especialmente caluroso (unos 10 grados al llegar a la cima).

El regreso, como había previsto, lo hago por la empinada vertiente de La Pasadilla e Ingenio. Allí, en su tramo duro, encuentro algunos compañeros parados recuperando fuerzas. Hay algunas curvas impresionantes, con rampas superiores al 20%. Una vez en Ingenio se baja hasta Carrizal y desde allí ya por terreno llano (y con viento a favor) se llega de nuevo a Maspalomas. Una vuelta de 100 kilometros dificilmente superable. Fantastica etapa, buen clima, carreteras perfectas... ¿qué más se puede pedir?


lunes, noviembre 30, 2015

Gastronomía y ciclismo en el País Vasco

Gastronomy & Cycling tour Basque Country
Pedaleando entre viñedos (Foto Andoni Epelde)
(Publicado en el n. 8 de la revista Ziklo)
Nos apasiona el ciclismo. En nuestro anterior editorial decíamos que nuestra experiencia nos hace mezclar cada vez más nuestra visión ciclista con otra, diferente, mucho más turística.
La bicicleta como manera de descubrir el territorio y como manera de conocer la cultura y las singularidades de un pueblo.

El País Vasco es un destino preciado para los amantes de la gastronomía, y se muestra como la gran potencia gastronómica en el panorama español con seis restaurantes colocados entre los 100 mejores del mundo: A los clásicos Arzak, Mugaritz o Martín Berasategui, se únen Nerua, Azurmendi y Etxebarri (todos en Vizcaya). Todo un récord.

Pero en el País Vasco también encontramos los mejores restaurantes de pintxos del mundo. Ir de pintxos por lo viejo en San Sebastián es una experiencia que nadie con una mínima inquietud gastronómica y cultural debiera perderse (aunque el bolsillo pueda sufrirlo un poco). No queda todo ahí. También debiera ser obligado el paso por las clásicas sidrerías, o los más modernos "Txacolindeguis", con menús auténticos y genuinos.

El pasado verano tuvimos ocasión de acompañar a descubrir el País Vasco a un grupo de norteamericanos. Un grupo genial, de gente viajada, pero al mismo tiempo ansiosa por conocer nuevas culturas, nuevas realidades. Un grupo en el que el nivel ciclista era algo secundario. Un grupo en el que el viaje en sí, la gastronomía y la cultura vasca, y el compartirlo con amigos era la principal misión. Para nuestra forma de ver el cicloturismo, en ocasiones demasiado competitiva, era un grupo nuevo, diferente a lo que estamos acostumbrados. Recibir a un grupo de gente extranjera y convivir con ellos es también una forma de viajar. Compartir experiencias (ciclistas o no), conocer de primera mano otros países. Muy enriquecedor, sin duda.

En un viaje corto pudimos mostrar a nuestros visitantes una selección de las mejores rutas que el País Vasco y La Rioja (en nuestro caso nos centramos en territorio alavés) pueden ofrecer. Buenas rutas pero también los buenos hoteles y buenos restaurantes.

Gastronomy & Cycling tour Basque Country
Paisajes espectaculares (Foto Andoni Epelde)
Nuestro punto de encuentro y al mismo tiempo punto de partida fue Hondarribia. Un clásico donde empezar o terminar un Transpirenaica, y también un destino turístico en sí mismo. La primera tarde/noche significó una toma de contacto con el grupo, cada uno explicó sus experiencias ciclistas diversas, por América, parte de Europa y algunos triatlones (incluso Ironman) en su haber. Más tarde, descubrir los pinchos en la parte vieja de San Sebastián fue una excelente manera de que el grupo conectara y las distancias se acortaran entre todos.

La primera etapa fue básicamente costera en su inicio y con territorio vasco-francés como protagonista. La corniche y luego las ascensiones a St. Ignace, alucinaron al ver Le Train de la Rhune (un auténtico tren de cremallera de colección, que data de 1924), y Lizarrieta (tambien conocido como Palomeras), una subida ya considerable que nos dejaba en la frontera con Navarra.

Un recorrido duro y rompepiernas que tuvo como colofón la subida a Jaizkibel, una verdadera joya como la mayoría de vosotros ya sabéis, sea por haberlo subido o sea por haber visto las imágenes de la clásica de San Sebastián. Es un verdadero orgullo mostrar a nuestros visitantes la belleza y dureza de Jaizkibel en un día espléndido en el que las vistas fueron espectaculares. Especialmente desde el mirador, donde se ve la frontera natural de España con Francia mediante el rio Bidasoa y una maravillosa vista de montañas, caserios, prados.. .

Gastronomy & Cycling tour Basque Country
Carreteras solitarias... (Foto Andoni Epelde)
En nuestra segunda etapa conocimos carreteras magníficas y solitarias entre viñedos. Pero para empezar y dar el salto al interior ascendimos un puerto espectacular como Urbasa. Sus magníficas vistas panorámicas en su primera parte y la impresionante llanura con la que corona el puerto dejan huella. El recorrido seguía entre Navarra y Alava, con unas tranquilísimas carreteras rodeadas de viñedos para, por el puerto de La Aldea y La Población, dirigirnos a Laguardia. Final de agosto y septiembre es la época ideal para poder pedalear en esa zona. La uva estaba casi a punto de ser recogida y las viñas lucían espléndidas. De nuevo el tiempo nos acompañó, y esto, cuando toca hacer de anfitrión, es una ayuda fundamental para que todo vaya bien.

De nuestra estancia en Laguardia quiero destacar el excelente hotel Villa de Laguardia. Con dos restaurantes temáticos que hicieron la delicia de nuestros exigentes visitantes.
También destacable su casco viejo donde pudimos disfrutar de "unos buenos riojas" en alguna de las vinotecas locales. Totalmente recomendable también la visita a una de las bodegas, donde pudimos aprender algo más sobre la elaboración del vino y sobre las variedades de uva.
La experiencia riojana se completó con un partido de pelota vasca en el frontón del pueblo. Algo tan tradicional y tan sencillo que a alguien venido de fuera le pareció una rareza autóctona.

La siguiente etapa transcurría de nuevo entre viñedos, con el aliciente de uno de los puertos de montaña que es de paso obligado para cualquier cicloturista que se acerque a esta zona: La Herrera, el balcón de la Rioja. Un puerto espectacular, exigente, y al mismo tiempo con unas vistas imponentes. Desde allí, por Peñacerrada, fuimos a Rivas del Tereso y a partir de ahí, festival de viñedos. Carreteras solitarias en las que uno de sus alicientes fue la visita de las Bodegas de Marques de Riscal, en Elciego, con el llamativo hotel diseñado por Frank Gehry .

En este corto pero intenso periplo por el País Vasco también ofrecimos a nuestros visitantes un recorrido por Navarra en el que pudieran apreciar la soledad de las carreteras y la frondosidad de los bosques navarros. Una etapa de traslado (el viaje finalizaba en Pamplona) de nuevo entre carreteras solitarias pero con unos paisajes totalmente diferentes a los días anteriores. Campos verdes, bosques, pueblos cuidados... fue el día que más les gustó visualmente. Aizkorbe y Orokieta fueron las tachuelas que propusimos para quemar unas cuantas calorías y así poder comer después sin remordimientos.

Gastronomy & Cycling tour Basque Country
Final de trayecto en Venta de Ultzama
El final de fiesta fue la subida al puerto de Belate. Un puerto otrora repleto de coches y camiones, punto de paso obligado hacia Pamplona. Con la apertura del tunel de Belate la carretera quedó semidesértica y el excelente hotel/restaurante que se ubica en la cima (Venta de Ulzama), ha pasado a ser el destino de los pocos coches que circulan. Excelente gastronomía y excelentes paisajes. Muy recomendable.

En fin, un grupo diferente, equidistante entre el cicloturismo, el enoturismo y lo gastronómico. Una fantástica manera de reunir un grupo de amigos sobre la bici y delante de un mantel. El ciclismo, por una vez, fue un elemento más, no el único protagonista. Y tengo que reconocer que la experiencia fue extraordinaria y enriquecedora. Si os sentís tentados de vivir una experiencia similar, Ziklo os lo pone fácil. ¿Os animáis?