sábado, julio 29, 2017

Waka Waka y bicicleta, porque esto es Sudafrica.

Bain's Kloff, una de las subidas sudafricanas que no te puedes perder
Nada menos que 9000 kilómetros de distancia desde Barcelona. Un largo viaje, cruzar Africa de Norte a sur, y todavía más largo si hay que volar con escala en Amsterdam o, mucho mas lejos, con escala en Doha (Qatar) si uno vuela con lineas aereas de medio oriente con precios competitivos como Qatar Airways o Fly Emirates.

Sudáfrica es un país que desde 2010 está ligado ya por siempre al deporte español, cuando la selección española de fútbol se proclamó campeona del mundo en Johanesburgo tras el gol de Iniesta, en el que es el mayor éxito del deporte español en toda su historia. El Waka waka de Shakira completa la banda sonora de nuestros recuerdos sudafricanos.

Un país con una historia complicada, con la dominación de los holandeses, la guerra contra Inglaterra y posterior dominio británico, que explica que los idiomas oficiales sean el afrikaner (muy próximo al holandés) y el inglés. Un país moderno constituido como hoy lo conocemos en 1910. También con un pasado reciente muy oscuro en la época del apartheid que le supuso el boicot internacional a todos los niveles, incluso deportivo. Un pasado que ha superado en los años 90 gracias a Mandela y a otros tres Premios Nobel de la Paz que Sudáfrica muestra con orgullo con sus estatuas en el frente marítimo de Ciudad del Cabo. Albert Luthuli en 1960, Desmond Tutu (Obispo de Johanesburgo) en 1984, y Nelson Mandela junto con FW DeClerk en 1993 completan esta magnífica selección de personas extraordinarias que han luchado por la igualdad entre razas y la dignidad de todas las personas.

Sudáfrica es un país enorme con un montón de atractivos. En mi viaje me concentré en la zona de Ciudad del Cabo, la Garden route y la Ruta 62, pero quedan en la recámara todavía otras zonas muy interesantes a nivel ciclista como las montañas de Drakensberg, mucho más cerca de Johannesburgo y Durban. La ruta 62 es la ruta turística en la provincia occidental del cabo y cabo del este que va entre Ciudad del cabo y Oudtshoorn, Langkloof y Port Elizabeth (destino conocido por los triatletas por el Ironman), ofreciendo una alternativa más corta y pintoresca a la autopista N2. Es una zona de magníficos paisajes y acantilados, arroyos cristalinos y abundancia de árboles y flora autóctona. Carretera muy popular entre los motoristas.

Algo tiene que tener a nivel ciclista Sudáfrica para hospedar la marcha ciclodeportiva más popular del mundo: la Cape Town Cycle Tour (antes llamada Cape Argus). Ni Maratona dles Domites, ni Tour de Flandes, ni l'Etape du Tour, sino la Cape Town Cycle Tour (en Ciudad del Cabo). Se celebra el día 12 de marzo de 2017 y su récord histórico de participación se sitúa en 35.000 personas nada menos. Es nuestra Quebrantahuesos pero a lo bestia. Su recorrido no es especialmente exigente, con 109 kilómetros (1220 mts de desnivel), muchos de ellos junto a la costa con espectaculares vistas y con Chapman's Peak como punto culminante, una preciosa carretera con el océano a tu izquierda que te deja a las puertas de Ciudad del Cabo. Es el punto álgido de la temporada cicloturista para los locales, aunque también atrae, cada vez más, a muchos cicloturistas extranjeros ávidos de nuevas experiencias.

Si hablamos del ciclismo en Sudáfrica también tenemos que hablar de la Cape Epic, la prestigiosa prueba de mountain bike por parejas clasificada hors categorie por la UCI, que este año se disputará del 19 al 26 de marzo de 2017. Bart Brentjens, medalla de oro de mountain bike en las Olimpiadas de 1996 y ganador de la Absa Cape Epic la definió como el "Tour de Francia de la mountain bike". Para este año 2017 quiero destacar la participación de una pareja divertida y peculiar: José Antonio Hermida y Joaquín Purito Rodríguez, los dos catalanes ya retirados de la competición profesional.

A nivel mountain bike o gravel bike también quiero destacar otra prueba mucho menos famosa como es la Swartberg Granfondo (http://www.mtbafrica.com/the-gran-fondo-route.html), una prueba realmente interesante que este 2017 celebrará su segunda edición el día 29 de abril, con un recorrido muy duro de 170 km, con 79 km sin asfaltar en 3 sectores diferentes. Para mí personalmente Swartberg pass ha sido uno de los descubrimientos más interesantes y sorprendentes de todo el viaje. Este breve repaso por interesantes pruebas para cicloturistas lo cerraré con la Cape Rouleur (http://www.caperouleur.com/), una ruta de 5 días para ciclodeportistas con todas las comodidades de una gran prueba europea.

Como veis, el ciclismo goza de muy buena salud en Sudáfrica. Incluso a nivel profesional, para la temporada 2017 dispone de un equipo Pro Tour como el Dimension Data, sucesor del MTN Qhubeka, con corredores tan importantes como Mark Cavendish, y también diversos corredores africanos. También recordaréis el equipo sudafricano Barloworld que estuvo en el pelotón profesional de 2003 a 2009. Precisamente del Barloworld, siempre me acuerdo un tal John Lee Augustyn, sudafricano que coronó en cabeza La Bonette en el tour de 2008 y en un arriesgado descenso se salió de la carretera y la televisión nos mostraba desde el helicóptero como no podía detener su caída en las laderas rocosas de La Bonette, echadle un vistazo en youtube, impresionante. Otros ciclistas sudafricanos en el Tour han tenido protagonismo como el caso de Daryl Impey, que fue vencedor de una etapa y primer portador sudafricano del maillot amarillo en el año 2013.

"Stay wider of the rider"
A nivel cicloturista, andar en bicicleta en Sudáfrica es normalmente seguro. Cabe recordar que se circula por la izquierda, como tantos otros destinos que pertenecieron al Imperio Británico. La mayor parte de carreteras sudafricanas disponen de un amplísimo arcén multiuso delimitado por una linea amarilla que permite unos adelantamientos más seguros entre coches, y es también un amplio espacio para los ciclistas. Ocasionalmente también se ven carteles con la frase “Stay wider of the rider” (vendría a ser “Dale más espacio al ciclista”).

El clima en Sudáfrica es también muy especial. Lo primero que hay que recordar es que en nuestro invierno europeo allí es verano con lo cual puede ser un destino muy atractivo durante nuestros meses más fríos. Particularmente en la zona de Ciudad del Cabo, y en la Península del Cabo hay que tener en cuenta que el viento fuerte sopla con mucha frecuencia. Hay que estar siempre atento a las previsiones meteorológicas, aunque los ciclistas locales ya están hechos a este tipo de fuerte viento. Otra curiosa característica del Western Cape (la región donde está Ciudad del Cabo), es que las aguas están congeladas incluso en verano, especialmente las del Océano Atlántico, con lo que se da la curiosidad para nosotros los mediterraneos, que puedes ver enormes playas de arena blanca vacías de bañistas. Entre el fuerte viento, las aguas congeladas y la posible presencia de tiburones (se alerta de su presencia con una bandera negra) os podeis imaginar que nuestros tranquilos días en las playas mediterráneas no tienen nada que ver con esto.

Cabo de Buena Esperanza, más al sur no se puede
Si tengo que elegir las mejores rutas que hice por Sudáfrica me quedaría con la ruta desde Ciudad del Cabo por la península del Cabo, en un recorrido muy similar a la Cape Town Cycle tour pero llegando hasta el Cabo de Buena Esperanza. En una etapa de 115 kilómetros saliendo de Muizenberg llegué hasta el Cabo de Buena Esperanza (el punto más al sudoeste del continente africano), regresando por Chapman's Peak, Suikerbossie y Camps Bay. Si sólo teneis un día de ciclismo en Ciudad del Cabo, seguir la ruta de la Cape Argus es fácil y espectacular.

Impresionante panorámica de Swartberg Pass
Die Top, en la cima del Swartberg
La segunda ruta que recomendaría en Sudáfrica es Swartberg Pass. Vuelvo enamorado de este durísimo paso de montaña sin asfaltar que no tiene nada que envidiar a famosos puertos alpinos o pirenaicos, solo que con una modesta altitud de 1575 metros. Se trata de la carretera R328 que va de Prince Albert a Outdshoorn y son 15,7 kilómetros con un desnivel medio del 6%, aunque hay tramos muy duros al 15-16% os recuerdo que sin asfaltar. Durísimo, panorámico, solitario, muy seco. Toda una experiencia adentrarse en la montañas de Swartberg.

Sudáfrica es un país moderno, no estamos hablando del Africa negra y subdesarrollada. El exotismo de Sudáfrica por lo que respecta al mundo animal se concentra en el parque Kruger, cerca de Johannesburgo, en el noreste del país. Gran destino para ver animales africanos en su hábitat. Fuera del parque Kruger tambien hay unas cuantas experiencias curiosas relacionadas con los animales. Buenos ejemplos son la numerosa colonia de pingüinos que hay en la cálida playa de Boulder´s beach (al sur de Ciudad del Cabo) o la presencia en las carreteras de los babuinos (baboons en inglés), unos simios silvestres que merodean por las carreteras en busca de cualquier tipo de comida. Es tan peligroso que se te cruce uno de estos como que se te cruce un perro... La zona del Little Karoo (alrededor de Oudtshoorn) es zona de avestruces, cuya carne es muy apreciada para consumo humano, por lo que existen muchas granjas donde se crían en cautividad.
Por supuesto, también forman parte de este exotismo animal (para nosotros mediterráneos) las ballenas que hay alrededor de Hermanus y en toda la bahía de False Bay, y la presencia de tiburones en las aguas del Océano Índico.

Viajar a Sudáfrica significa también empaparse de su historia reciente, visitar Robben Island (donde estuvo encarcelado Mandela casi 20 años) es otra experiencia que permite entender la historia y la complejidad de este país. Ver la película Invictus, que recrea la victoria sudafricana en el Mundial de Rugby de 1995, ayuda a entender todo lo que ocurrió durante esos convulsos años. Permitidme también recomendaros el emocionante documental “Searching for Sugar man” para completar una visión global de Sudáfrica y ponerle la música.se escuchaba allí en los años 70.

Sudáfrica es un gran destino turístico, tiene tanto para ofrecer... Se trata de un nuevo destino ciclista sin duda, pero no sólo ciclista. Gran destino para los amantes del verano mientras el frío aprieta en Europa. Pero tengo claro que ir a Sudáfrica es mucho más que disfrutar de la bicicleta con calor y buen tiempo. Viajar a Sudáfrica es aprender su historia, la difícil convivencia entre diferentes culturas y razas y descubrir cómo es un país que todavía lucha por superar esas diferencias.

sábado, marzo 25, 2017

Strade Bianche, la historia empezó ayer.

Parece increíble que una clásica pueda nacer de la noche a la mañana. La misma definición de clásica contradice la novedad, la modernidad. Este año 2017 la Strade Bianche, con solo 11 ediciones, ya ha sido incluida en la categoría UCI World Tour, al lado de los monumentos ciclistas más importantes como Tour de Flandes o Roubaix, con más de 100 ediciones disputadas.

En un párrafo se resume la historia. El año 1997 nació la Eroica Strade Bianche, como clásica ciclista con bicis de época por caminos sin asfaltar. El año 2007 se disputó la primera edición para profesionales, organizada por RCS, también organizadora del Giro d'Italia, con la victoria del ruso Kolobnev. Y para completar la competición y el fin de semana ciclista, por primera vez este 2017 también se ha disputado la Strade Bianche para féminas.

La historia de la Strade Bianche se ha ido escribiendo capitulo a capítulo, y a esta rápida irrupción en la primera linea del ciclismo internacional han contribuido sus prestigiosos ganadores: Fabian Cancellara en tres ocasiones, Kwiatkowski que este año ganó por segunda vez, Stybar, Gilbert, etc. Pero también quiero recordar aquí la etapa de Montalcino en el Giro d'Italia de 2010 que también ayudó a popularizar los caminos sin asfaltar de la Toscana y que es una de las más memorables páginas del ciclismo de los últimos años, con la victoria de un Cadel Evans rebozado en barro al llegar a meta.

Los italianos aman las clásicas del Norte, su revista Bicisport dedica cientos de páginas (literalmente) a analizar cada temporada las clásicas belgas y francesas. La Strade Bianche no es más que una réplica de esas carreras. Como decía el slogan de la Strade Bianche de 2015, se trata de “la clásica del norte más al sur de Europa” La Classica del Nord più a sud d'Europa.

Como decía, no se puede hablar de ciclismo en la Toscana sin hablar de la Eroica (concretamente la Eroica tiene lugar en Gaiole in Chianti). De hecho la Eroica ha seguido su camino aparte de la Strade Bianche y hablando con algunos ciclistas toscanos nos decían que la prueba verdaderamente dura es la versión larga de la Eroica, con 200 kilómetros de recorrido de los cuales 175 son sin asfaltar! Y además con bicicletas de época, con su peso y sus componentes que no tienen nada que ver con lo que tenemos hoy día. Este año 2017 la Eroica celebrara su 21ª edición y se disputará el día 1 de Octubre. También cabe señalar que su marca Eroica se ha exportado a otros países, que también celebran su Eroica particular.

En nuestro viaje a la Toscana, nuestros planes pasaban no sólo por presenciar la Strade Bianche profesional y disputar la cicloturista, sino también por buscar algunas subidas cercanas. Esas subidas incluidas en el reto BIG y que nos apasionan a los chalados de las cuestas duras. En nuestra lista estaban Passo della Futa, Abetone (final de etapa en el Giro los años 1954, 1959, 2000 y 2015), San Pellegrino in Alpe, incluso alguna otra (Il Ciocco) que se subía en los Giros de los años 70 y que tuvo como vencedor a José Manuel Fuente.

Junto al Memorial Gastone Nencini
Una de las primeras subidas que nos planteamos fue el Passo de la Futa, una subida muy especial, con mucha historia en su cima, puesto que existe por un lado una placa dedicada al histórico ciclista italiano Gastone Nencini (natural de la vecina localidad de Barberino di Mugello), y por otra parte muy cerca de ahí hay un impresionante cementerio de soldados alemanes (más de 30,000 lápidas) que murieron en la segunda guerra mundial. Coronar a 903 metros no resulta demasiado destacable, pero a principios de marzo en el norte de Italia pues resultó ser bastante frío. Para el segundo día teniamos previsto subir al Abetone, una estación de esquí muy popular para los esquiadores italianos, cuya carretera llega a los 1400 metros. La gélida experiencia del día anterior, y las recomendaciones de algunos italianos con los que charlamos, nos hizo cambiar los planes y sustituir la subida al Abetone por una ruta mucho menos arriesgada y por supuesto mucho menos fría. Nos decidimos por una verdadera ruta por las carreteritas estrechas la Toscana. Para que os hagáis una idea, en 84 kilómetros sumamos 1600 metros de desnivel, ya podéis imaginar que el recorrido no era precisamente llano. Como colofón a la ruta visitamos las bodegas del Castillo de Verrazzano, un verdadero privilegio y una verdadera sorpresa descubrir que ese castillo fue propiedad del navegante que descubrió la bahía de Nueva York (y que da nombre al famoso puente de Verrazano donde se inicia la Maraton de Nueva York).
Toscana: Ciclismo, castillos, viñedos y vinos
Lógicamente en un viaje a la Toscana vale la pena dedicar un par de días a visitar Florencia. La Catedral de Florencia y el David de Miguel Angel son sólo algunos de los muchos alicientes que nos ofrece esta maravillosa ciudad. Las opciones turísticas son tantas (Pisa, Asís, San Gimignano...) que uno puede perder de vista fácilmente el objetivo deportivo por el que vino...
A nivel puramente ciclista, cabe destacar que muy cerca de Florencia (localidad Ponte a Ema) también podéis visitar un museo dedicado a Gino Bartarli, el fraile volador.

El sábado era el día de la carrera profesional, y también el día de recoger los dorsales de la marcha del domingo. El día se levanta lluvioso y el gentío se acumula por la mañana en la Fortezza Medicea, donde se hace la presentación de los equipos profesionales y la recogida de dorsales, con lo que decidimos dedicar el día completo a esos menesteres y a visitar Siena y su maravillosa Piazza del Campo, donde está situada la linea de meta de todas las pruebas (profesional, femenina y cicloturista). El casco antiguo de Siena está catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Maravilloso. El ambiente ciclista en toda Siena es impresionante. Mientras uno está en la Piazza del Campo esperando la llegada de la carrera se puede encontrar a un tal Paolo Bettini o a un tal Fabian Cancellara paseando entre la multitud como dos aficionados más.

El recorrido de la Strade Bianche profesional se caracteriza por los tramos de “carreteras blancas” (Strade bianche) o caminos sin asfaltar. El recorrido tiene 175 km de los cuales 62 km son sin asfalto. En la versión cicloturista, la granfondo tiene 130 km de los cuales 27 son sterrato. Por cierto que unos días antes de la carrera se hizo el bautismo de uno de los tramos de sterrato que pasará a denominarse tramo Cancellara en honor al tres veces ganador de esta prueba. Se trata de un larguísimo tramo de 11 km cerca de la localidad de Asciano. Los italianos saben muy bien cuidar estos detalles y generar esos lugares míticos que luego son destinos de peregrinaje para los aficionados al ciclismo.

También hay que decir que si bien la característica principal del recorrido son los tramos sin asfaltar, otra peculiaridad muy importante de la Strade Bianche son las durísimas, aunque cortas, rampas que van sucediéndose a lo largo del recorrido. Durante varias ocasiones vimos en el gps porcentajes del 16% y el 17%. Es de sobra conocida tambien la dura rampa final de entrada en la ciudad medieval de Siena, que no es asfaltada sino con las típicas losas grandes que pueden ser traicioneras un día de lluvia.

Sólo un breve apunte sobre la victoria del polaco Kwiatkowski, que se deshizo de unos compañeros de escapada tan fuertes e incómodos como el campeón olímpico Greg Van Avermaet, el 3 veces campeón mundial de ciclocross Stybar y el belga Tim Wellens. Eso es lo que se llama una escapada real.

Cielos grises, lluvia, barro, una verdadera clásica
Y llegados al domingo, el día de la cicloturista, tal como preveían las predicciones meteorológicas, el clima que tuvimos fue realmente malo. Supongo que para los belgas, ingleses e italianos del norte (muchos participantes de esas procedencias) la lluvia es un ingrediente habitual en sus salidas, pero para nosotros los mediterráneos la lluvia es siempre una incomodidad, especialmente salir con lluvia, si te pilla a media salida pues qué le vamos a hacer... Existen la Granfondo, con 130 kilómetros y la mediofondo, de 77 km, que se separan a a los 30 km, con lo que este año hubo muchos corredores que se decidieron por la versión corta.

Lógicamente, el hecho de circular por tramos sin asfaltar en un dia lluvioso convierte el terreno en un barrizal. Tremendo sufrimiento para nuestras bicis de carretera, hasta el punto que en mi caso particular no pude poner el plato grande en toda la prueba, con el desviador totalmente bloqueado lleno de barro.

Llegamos a la meta Siena en la Piazza del Campo, con un gran ambiente ciclista y muchos turistas despistados que desconocen de qué va todo esto de las bicis. Al fin, una buena ducha con agua bien caliente, lavado rápido de las bicis puesto que hay que empaquetarlas de nuevo en cajas para volar a Barcelona. Pero la aventura no ha terminado ya que la lluvia y el viento provocan problemas en el aeropuerto de Florencia, y el avión tiene que salir finalmente desde Bolonia tras un traslado en autocar que no apetece mucho. En el mismo avión y en las mismas condiciones que nosotros hay un montón de corredores profesionales del Movistar, Orica-Greenedge, Katusha y también alguno del Bora. Menuda manera de descansar para los profesionales, tras la Strade Bianche y el GP de Larciano que se disputó el mismo domingo.

Finalmente llegamos a casa de madrugada tras una grandísima experiencia. Una verdadera clásica del Norte, aunque en Italia, con un clima frío y húmedo. Tramos sin asfaltar, lluvia, barro. Una clásica que ha llegado para quedarse, y con todos los ingredientes, también turísticos, para convertirse en una de las primeras citas de la temporada para los ciclistas viajeros. Y además esto es Italia. Pocas excusas hacen falta para visitar este maravilloso país, y aquí tenemos una buena!

miércoles, febrero 08, 2017

Mont Caro vuelve a la Volta

Mont Caro Volta a Catalunya, revista Ziklo
Zona de herraduras antes del Portell. Foto de Sergi Ros www.rosdemora.com
(Artículo publicao en el número 14 de la revista Ziklo

El Mont Caro es una de esas subidas que impresionan. Para su suerte o desgracia está ahí aislada en el sur de Catalunya, rozando la Comunidad Valenciana (provincia de Castellón) y Aragón (provincia de Teruel), en una zona muy montañosa pero con pocas carreteras. Para subirlo tienes que ir allí a propósito, subir y bajarlo por la misma carretera, e imposible de combinar con otras subidas. Un verdadero coloso. No se puede calificar de otra forma a una subida con casi 1500 metros de desnivel y casi 20 km de carretera ascendente.

Son este tipo de subidas las que nos apasionan a los locos de las cumbres. Manel Gómez y Miguel Bernabé son los padrinos del Mont Caro y fueron nuestros anfitriones en la visita de inspección a esta mítica ascensión. Los dos son personajes muy conocidos en los foros ciclistas, especialmente en el foro de Altimetrías APM y el reto CIMA, del que Miguel es máximo responsable (hay que agradecer siempre su dedicación permanente y desinteresada). Y Manel ha sido el primero en completar el reto CIMA, subiendo las 640 montañas incluidas en la lista. Personalmente, era un aliciente adicional conocerlos y compartir con ellos la subida al Caro.

Para los que os preguntéis qué es eso de apadrinar una subida, vale la pena explicar que con motivo del 25 aniversario del BIG (Brevet International du Grimpeur), esta organización inició el reto Ironbing consistente en subir 25 veces en un año una de las subidas incluidas en la Superlista de 1000 cumbres que deben subir sus miembros (más información en www.bigcycling.eu ). Apadrinar una subida se ha convertido en un reto para todos aquellos que tenemos una de esas subidas cerca de casa. Lógicamente, aquel que es padrino de una subida y la ha culminado 25 veces tiene un nivel avanzado de conocimiento del terreno, desniveles, vistas, estado del asfalto, condiciones meteorológicas que imperan en la zona, etc.

Precisamente las condiciones climáticas iban a marcar nuestro encuentro con el Mont Caro. Somos inmensamente afortunados de vivir en un país donde podemos practicar la bicicleta todo el año. No sólo eso, eligiendo un poco bien el día podemos subir cualquier carretera en cualquier mes del año. En nuestro caso subimos al Caro en Diciembre que normalmente es un mes frío pero seco, y algunas veces muy ventoso en la zona sur de Catalunya (Delta del Ebro). Efectivamente el viento y el frío nos hizo aplazar una primera cita, y en pocos días encontramos otro hueco en el que el tiempo, ahora ya sí, nos respetó y pudimos finalmente culminar nuestro objetivo.

El punto de encuentro del grupo fue Roquetes, la localidad tarraconense próxima a Tortosa donde se inicia propiamente la subida a Mont Caro. Allí se realizan las presentaciones de rigor. Es bonito conocer en persona a gente con la que has contactado desde hace años en el mundo virtual. Manel, Miguel, esposas, mi amigo Josep Maria, Sergi el fotógrafo, una breve presentación para enseguida ponernos manos a la obra, viendo a lo lejos el Massís dels Ports, impresionante, con una densa boina de niebla alrededor de las antenas del Monte Caro. El día, soleado pero frío, augura una gran jornada de cicloturismo como efectivamente luego comprobaremos.

Mont Caro Volta a Catalunya, revista Ziklo
Mont Caro, unas vistas espectaculares! Foto de Sergi Ros www.rosdemora.com
Para nosotros los catalanes fue una gran noticia cuando supimos que El Caro (rebautizado para la ocasión como Lo Port) había sido incluido en la próxima edición de la Volta Ciclista a Catalunya, en el mes de Marzo de 2017. Sorprendentemente sólo hasta la cota 1000, sin incluir los últimos durísimos cuatro kilómetros. Un poco menos decepcionante una vez visitamos el Caro y descubrimos las condiciones en las que se encuentra ese último tramo de la subida.

La misma Volta a Catalunya ya llegó a la cima del Mont Caro en dos ocasiones, años 1985 con la victoria del corredor de Kelme Alirio Chizabas, y 1991, con la victoria del también colombiano Lucho Herrera, en una edición que vió la victoria de Miguel Indurain en la clasificación general, en el año de su primer Tour de Francia.

El asfalto en la última parte, casi inexistente Foto de Sergi Ros www.rosdemora.com
La subida propiamente dicha podemos dividirla en 3 secciones perfectamente diferenciadas. La primera parte es una recta interminable desde Roquetes, el paso por el puente y un duro inicio que finaliza en la Font del Cargol (Fuente del Caracol) y la estatua de La cabra. Una segunda parte espectacular con unas curvas de herradura muy vistosas que acaba en el Portell (lugar donde finalizará la etapa de la vuelta a Catalunya) y la última sección es la que incluye un tramo llano y la dura y definitiva ascensión de 4 km a una media del 11%. Lamentablemente este último tramo se halla en unas condiciones muy deficientes. El asfalto estaba muy deteriorado, pero la reciente reparación que se ha llevado a cabo (diciembre 2016) unicamente ha consistido en una capa de gravilla que ha dejado la carretera en peores condiciones de las que estaba. Especialmente penoso (y peligroso) es el descenso de ese tramo con las ruedas finas y la gravilla, que obliga a parar casi completamente en cada curva de herradura.

Cada una de estas partes de la subida me las iban avanzando metro a metro Manel y Miguel, Miguel y Manel, tanto monta monta tanto. Uno de Amposta, el otro de Nonaspe, pero ambos profundos conocedores del Caro. Subir 25 veces en un año un coloso de este calibre no está al alcance de cualquier cicloturista. Ya no sólo por fuerzas sino también psicológicamente. Repetir tan a menudo un puerto con esta dureza te hace preguntarte a veces simplemente “¿Por qué?”. Pero finalmente subir un puerto acompañado por el padrino de la subida es un verdadero privilegio. No me alertaban únicamente de las pendientes que se aproximaban sino también del estado del asfalto, de la dirección e intensidad del aire que suele soplar, también de sus retos personales conseguidos en el Caro, como la vez que Manel lo subió 3 veces en un mismo día.

Las últimas reformas en la carretera y en la zona final de las antenas han supuesto la desaparición del cartel que había en la cima donde los cicloturistas solíamos hacernos la foto. Por cierto que las vistas desde la cima son, como no podía ser de otra forma, grandiosas, de todo el Delta del Ebro y del litoral . Lástima que el día que nosotros subimos, como ya vimos desde Roquetes solo empezar, una densa niebla cubría la cima, e incluso la antena era difícil de ver. Unicamente ya en el descenso, al paso por el Portell, el sol vuelve a salir y recuperamos las vistas sobre el Delta del Ebro. Cabe decir que desde la zona del Portell llegamos a los restaurantes, donde se toma una pista forestal que llegaría en 30 km a Fredes, en Castellón. Obviamente, la pista no es ciclable en bicicleta de carretera, aunque dudo que esté en peores condiciones que la pista que acabamos de bajar desde la antena. En el Portell hay también un mirador de la zona de curvas donde es obligado detenerse y donde Sergi aprovecha unas maravillosas vistas de la carretera.

Debo confesar que yo ya había estado en el Mont Caro un par de veces. Curiosamente en este coloso tarraconense conocí hace más de 11 años a Sergi Ros, este fantástico fotógrafo que me acompaña tantas veces y que deja constancia de tantos retos conseguidos. También había estado en el Caro cuando la Volta llegó en 1991, recuerdo haber cambiado mi 52-42 por un plato de 39 para poder llegar arriba. Grandes recuerdos las dos veces anteriores que fui. Y ahora, habiendo conocido a Manel y a Miguel, esta tercera ocasión que visito el Caro, tampoco será fácil que lo olvide. Un gran día de cicloturismo rematado con una inolvidable comida en Tortosa repleta de puertos y anécdotas. Gracias amigos por vuestra hospitalidad!