miércoles, septiembre 17, 2008

Aneto: el pico más alto de los Pirineos

De Aneto
Esta vez no era una montaña para subir en bicicleta. Pero escalar el Aneto tenía todos los alicientes: la cima más alta de los Pirineos, una escalada sin una excesiva dificultad técnica, pero que a la vez requería el uso de crampones y piolet, un desnivel de más de 1.300 metros, el definitivo paso de Mahoma, etc. Además, Pedro y yo íbamos acompañados por un verdadero experto en montaña como Fran, por lo que llevábamos un seguro de vida.
Dejamos el coche en el parking de Llanos del Hospital, poco después de dejar la carretera que sube desde Benasque. A partir de allí está prohibido el paso con vehículos particulares y hay que coger un autobús hasta llegar a la Besurta, donde hay un pequeño chiringuito. Ahí nos deja el autobús y hay que caminar durante aproximadamente media hora para llegar al refugio de La Renclusa, a 2.140 metros. Tras una copiosa cena y una mala noche, suena el despertador a las 5,00. En media hora nos están sirviendo el desayuno y en media hora más estamos ya en camino. Tras muchas dudas durante la semana anterior sobre la meteorología que nos podría acompañar, finalmente parece que el día será espléndido. A pesar de que es luna nueva, las estrellas brillan con fuerza e iluminan la montaña. Además, convierten el cielo negro en casi blanco: es un privilegio poder verlo y vivirlo.

No es sencillo encontrar la dirección correcta si uno va solo. Desde el inicio no hay camino, es todo pedregal que se debe ir subiendo, siempre con la ayuda de bastones y, en ocasiones, con ayuda de las manos. Una vez emprendido el camino los numerosos hitos que iremos encontrando ayudarán a mantener la dirección correcta. Aunque, como nos habían informado, no era de gran dificultad técnica, la escalada tenía pasos pelogrosos y requería de una buena condición física.

Pero gracias a Dios no debemos preocuparnos de la orientación y de si vamos a ir por el Portillón superior o por el Portillón inferior. Fran, de tanto en tanto, en medio del pedregal, otea el horizonte y decide cuál es la dirección adecuada. Cuando llegamos al Portillon superior vemos por primera vez nuestro objetivo: el Aneto. Vemos también el glaciar, que sigue siendo gigantesco a pesar de que nos cuentan que ha reducido su extensión en los últimos años, de manera espectacular.

De Aneto
Nos paramos a ponernos los crampones y recibimos cuatro instrucciones para atravesar el glaciar y para el uso del piolet. Ojo con las grietas, cuidado con el hielo y el piolet lo usáis a modo de bastón contra la ladera: mientras el crampón pise nieve blanda estaremos más seguros. La travesía es preciosa y nos deja ya muy cerca de coronar. Nos volvemos a quitar los crampones y en breve estamos ya ante el mítico paso de Mahoma. Yo no tenía dudas de que ibamos a pasarlo, pero la verdad es que nuestro guía particular nos lo hizo muy fácil, indicándonos en todo momento cuál era el mejor paso o el mejor apoyo.

De Aneto

En breve estábamos haciendo la foto junto a la cruz. Mil gracias por todo esto, Fran.
Y para acabar, si os ha gustado esta incursión en el alpinismo, os dejo un video impresionante de youtube con la bajada en parapente (+ esquis) de la cara norte del Eiger, una cima mítica y complicadísima. La conocí a través de un documental impresionante que se llama “La llamada del silencio”, basado en un libro del mismo nombre:

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola compañeros. Me comentaron que subir el Aneto es impresionante y no requiere mucha técnica pero, que hay un momento, en el que el vértigo se apodera de uno. ¿Que hay de cierto en ello? Me gustaria subirlo con unos amigos pero sufro un poco (mucho) de vertigo.

Gracias.

Por cierto, en mi blog he añadido una encuesta que creo que puede ser interesante de opinar en ella. Si os animais ya sabeis,