viernes, marzo 14, 2003

Portet d'Aspet y Fabio Casartelli

Seguramente el Portet d'Aspet no sería un puerto demasiado conocido si no fuera porque el día 18 de Julio de 1995 allí encontró la muerte el campeón olímpico en Barcelona 92, Fabio Casartelli. La etapa reina del Tour 95 (Sant Girons-Cauterets Pont d'Espagne de 207 km.) iba a ser una crónica negra. Nada importaba ya desde lo que ocurrió en el kilómetro 34. Bajando el Portet d'Aspet se produce una caída. Allí perdía la vida el italiano Fabio Casartelli, "He visto durante 5 minutos a Fabio morir delante de mí", decía entre lágrimas Johan Museeuw, que fue otra de las victimas de la caída. Perini, Breukink, Baldinger y Dante Rezze también se vieron involucrados. Este último, cayó a un barranco de más de 10 metros. "Estábamos en pleno descenso. Ibamos muy rápidos. Bajábamos en fila india cuando ocurrió la caída en una curva. Quise tirarme a tierra, pero estaba situado en mal sitio y no pude evitar ir directo contra el mojón. Salté de cabeza al barranco en una caída de unos 12 metros... Abajo había piedras. Mi cabeza chocó con ellas y me herí por todo el cuerpo, aunque el desgarro más fuerte me lo hice en la pierna... Cuando bajaron a ayudarme y me levanté me hicieron más daño que otra cosa. Tardé una media hora en subir a la carretera. Intentaron llevarme en brazos, izarme con una cuerda... Cuando me montaron en la ambulancia pregunté por qué no nos íbamos. Me dijeron que un ciclista estaba siendo evacuado en helicóptero y pensé que tenía que ser grave. Me dijeron que estaba en coma y pensé en que podría haber sido yo"

El doctor Michel Disteldorf, que analizó el cuerpo de Casartelli en el Hospital de Tarbes, dijo: "había un impacto pequeño pero muy violento en la tapa del cráneo algunos centímetros a la izquierda del eje central. Al contrario de lo que indicaban varios informes, no había ninguna lesión facial. El impacto causó varias fracturas dentro del cráneo, haciendo emerger sangre de la nariz, los oídos y la boca." Disteldorf agregó que si Casartelli hubiera usado un casco duro "algunas lesiones se habrían podido evitar". Aunque Casartelli estaba acostumbrado a usar el casco estándar de su equipo de Motorola, el Specialized Air Piranha , en los descensos, dos factores podrían haber conducido a su decisión de no utilizarlo cuando comenzó el descenso del Portet d'Aspet. El primero era el calor extremo en los Pirineos. El segundo era que tras un descenso corto como el Portet d'Aspet estaba la subida al col de Mente. Y quizás Fabio pensó que por unos minutos no valía la pena usar el casco. Esa decisión seguramente le costó la vida.

Aquella etapa finalizó con la victoria de Richard Virenque, ajeno a lo que se había producido por detrás. Al día siguiente, en la etapa Tarbes-Pau los corredores no disputaron la etapa en memoria del desaparecido Fabio. Un minuto de silencio en la salida y emoción contenida en la llegada, con los Motorola entrando destacados ocupando todo el ancho de la calzada. Un último adiós para un joven de 24 años, campeón olímpico en ruta en los JJOO de Barcelona que dejó esposa y una hija de pocos meses.


Un día más tarde, un jovencísimo Armstrong ganaba en Limoges destacado, señalando con los índices hacia el cielo dedicando con ese gesto la victoria a Casartelli (ver foto a la izquierda). Mucho antes de su enfermedad, mucho antes de convertirse en el rey del ciclismo mundial, Armstrong tenía que ser el que homenajeara con su victoria a su compañero de equipo Casartelli.

Desde 1995 se realiza anualmente una marcha cicloturista con salida y llegada en Saint Girons, en la que se asciende el Portet d'Aspet y el Col de La Core. Dicha marcha recibe el nombre de Fabio Casartelli.

Unos años más tarde se erigió el monumento de la foto de la izquierda en memoria de Fabio Casartelli en un punto cercano al de su caída. Aproximadamente a dos kilómetros de la cima del Portet d'Aspet. Se le conoce como "Le Stelle" ("Las estrellas" en italiano). Todos los ciclistas que pasan por allí depositan flores y recuerdan el lamentable accidente de aquel 18 de Julio de 1995.
Aqui podéis ver una reseña de la vida de Fabio Casartelli:
http://jovenesmuertos.blogspot.com/2009/09/fabio-casartelli-campeon-olimpico-en.html

Bibliografía:
Ciclismo a Fondo n. 129 Agosto 1995
London Sunday Times. Artículo del 23 de Julio de 1995. The hard truth behind a waste of life

martes, febrero 18, 2003

La Ruta del Sur 2003 hará un nuevo descubrimiento. Después de Plateau de Beille, posteriormente dos veces final de etapa en el Tour de Francia, la carrera francesa ascenderá las inéditas rampas del puerto de Bales, en el Departamento de Altos Pirineos. Esta subida, cercana a la localidad de Bagneres de Luchon, servirá de final de la primera etapa de la prueba, cuya primera parte será el recorrido de la contrareloj individual Gaillac-Cap Decouverte del Tour 2003, pero en sentido inverso. esta primera jornada rondará los 200 kilómetros. El puerto de Bales es una subida de 19 kilómetros al 6,3%, pero con rampas muy exigentes. Los 8 primeros kilómetros apenas tienen un 3% de desnivel, pero en la segunda parte de la subida es donde se agolpan los porcentajes más exigentes con 5 kilómetros finales al 9% de media, incluyendo 300 metros al 16%.
http://www.salite.ch/bales,da.htm

viernes, febrero 14, 2003

La leyenda negra del Col de Mente


"Los Pirineos contaban con un gran menú de puertos en 1971, la 14ª etapa, entre Revel y Luchon de 214,5 km incluía la subida a los cols de Portet d'Aspet, Mente y Portillon. La ventaja con la que Ocaña llegaba a ellos (7'23" sobre Merckx) se antojaba más que suficiente. Camino de Luchon, el belga lo intentó una y otra vez bajo un sol de justicia que fue la tónica de esa edición. La ascensión del col de Mente, con Fuente escapado, resultó ser una sucesión de demarrajes de Merckx que tuvieron siempre la constestación del lider. El calor era sofocante y la tormenta parecía inevitable. Nada más cruzar la cima, el belga se lanzó a tumba abierta sabedor de que bajaba mejor que el conquense. La tormenta estalló entonces con una virulencia inusitada. la carretera se convirtió entonces en un auténtico río y los corredores, con los frenos inutilizados, trataban de frenar con el pie para evitar las caídas, que sin embargo fueron numerosísimas. Fuente se fue al suelo en numerosísimas ocasiones pero pudo llegar a la meta en solitario.

Merckx se salió en una curva y Ocaña se fue tras él. El belga tuvo que poner en su sitio la cadena de su bicicleta antes de continuar el temerario descenso en el que cayó otras dos veces. Por su parte, Ocaña había roto una rueda y la reemplazó rápidamente por una de De Muer. Cuando iba a salir en persecución del belga, Zoetemel surgió del manto de granizo que se abatía sobre el Tour y, sin poder girar, siguió en linea recta hasta chocar con él. Ocaña ya estaba inconsciente en el suelo cuando Agostinho siguió el mismo camino y le golpeó. El caos fue total y hasta un motorista de la TV francesa cayó sobre los que trataban de auxiliarle.
Fue necesaria una terrible tormenta y un cúmulo de adversidades para conseguir lo que ningún hombre había logrado en ese Tour de 1971: derrotar a Luis Ocaña."
(Ciclismo a Fondo 114, Abril 1994)

Pero no penseis que la caída de Ocaña ha sido la única en el descenso del col de Mente. En las fotos de la izquierda podreis ver cómo quedó tras caer en el mismo col de Mente un jovencísimo Francisco Galdos en el Tour de 1969.


Bibliografía:
Encyclopedie Miroir du Cyclisme, le ciclisme de la A a la Z.
Ciclismo a Fondo n. 114 Abril 1994
http://www.memoire-du-cyclisme.com/dossiers/dos_1971_1.php
http://users.skynet.be/lenetducyclisme/index.htm

sábado, diciembre 14, 2002

En el paso de Gavia, 1988

Esta es la versión abreviada de un artículo de Bruce Hildenbrand para la revista Cycle Sport, donde Andy Hampsten recuerda su subida sobre el paso de Gavia durante el Giro d'Italia 1988. Su versión original puede encontrarse en la página de Hampsten, que ahora tiene una tienda de bicicletas en Seattle, USA y otra en Italia.


"Las cosas comenzaron a parecer difíciles en el descenso de Aprica. Yo llevaba toneladas de ropa, pero la lluvia había estado cayendo a cubos desde el comienzo de la etapa y yo estaba tiritando a causa de lo mojado que estaba y del frío. No estaba seguro de cuánto tendría que sufrir, pero sentía que todos nosotros ibamos a sobrepasar nuestros límites para franquear el Gavia. Sabía que yo podría sufrir, pero también sabía que sería muy duro para mis compañeros de equipo así que los intentaba animar también. Recuerdo decir a Bob Roll que éste sería probablemente el día más duro sobre la bici en toda nuestra vida.
Todos sabían que yo iba a atacar. Cuando aumentó el ritmo, fui al frente y todos los escaladores marcaron mi rueda. Podría oír que murmuraban "Hampsten van a atacar" y que están intentando desalentarme. A este punto la carretera todavía estaba asfaltada, pero cuando salí de una curva a la izquierda vi convertirse la carretera en camino sin asfaltar y una señal de tráfico del 16% de pendiente, y entonces fue cuando pinché.
Debido a toda la lluvia, el camino sin asfaltar era realmente inestable. Estaba muy blando y las cubiertas dejaban un surco por donde pasaban. A medida que íbamos subiendo, mi mente comenzó a divagar y los aspectos psicologicos de lo que estaba ocurriendo empezaron a arrastrarse en mi mente. Sentía que había alcanzado mis objetivos hasta la fecha, sin tomar riesgos, pero cuando las cosas se empezaron a poner mal, pensé lo que podía hacer para mejorar las cosas.
Dejé de pedirle Dios que me ayudara, ya me había ayudado bastante dándome el privilegio de competir. En vez de eso empecé a especular lo que estaría dispuesto a negociar si el diablo aparecía. Desmoralizado por esta cadena de pensamientos, me dí cuenta que al principio del día había confiado solamente en mí mismo para sobrevivir a la etapa. En el Gavia, como siempre, no había atajos y yo nunca había buscado ayuda de píldoras u otras ayudas, aunque estaba en un estado tan mental que dudo que hubiera resistido cualquier tentación que me llevara a Bormio. Debo confiar en mí mismo para conseguir llegar al final.
A 4 millas para la cima del Gavia, en mi mente comenzó a entrar la niebla. Comencé a pensar en el frío que estaba pasando en ese momento y el descenso de 15 millas que me esperaba desde la cima hasta Bormio. Y las dudas comenzaron a apoderarse de mí...
¿Los coches del equipo iban a conseguir coronar? ¿El masajista estaría arriba con té caliente? ¿Och estaría allí a un kilómetro con mi bolsa? (Nota del Traductor: Jim Ochowitz, director deportivo del Motorola) A 3 millas de la cima, fui a ponerme un gorro de lana pero decidí primero quitar el agua de mi pelo, pero mi mano se congeló a través de una enorme bola de nieve que cayó sobre mi parte posterior. Cuando vi los edificios pensé que había llegado a la cima (lo era!) y si iba a parar, debía hacerlo allí. Pero realmente deseé seguir en ese momento. No era una cuestión de supervivencia todavía.
Tenía solamente una marcha para la bajada, todas las demás se habían congelado y pensé que debía seguir pedaleando para mantener esa marcha sin hielo. El camino era sin asfaltar al iniciarse el descenso. Era mejor para descender que el asfalto pues no se congeló. Lo probé un par de veces para ver si era suficientemente sólido y lo era. Los espectadores que había en el descenso no sabían si la carrera se había suspendido, así que deambulaban por en medio de la carretera mientras yo bajaba. A medida que descendía me iba enfriando más y más. Intenté no pensar en el frío y concentrarme en la carretera que tenía frente a mí. Ahora era asfalto, pero no estaba helado afortunadamente. Intentaba no frenar demasiado bruscamente. Cuando utilizaba los frenos, primero tenía que quitar el hielo de las llantas, y después intentar quitar el agua, antes de tener alguna potencia de frenada.
Me habían hablado de la hipotermia y sobre lo frío que podría llegar a estar antes de que uno no pudiera pedalear más. Mis brazos estaban bloqueados desde el comienzo del descenso, y yo simplemente intentaba seguir pedaleando para mantener mis piernas en movimiento. En un momento dado, miré hacia abajo, hacia mis piernas y a través de una capa de hielo y de grasa (lanolina), pude ver que eran de color rojo brillante. Después de eso, no miré mis piernas de nuevo...
A 6 km para el final, Breukink me cogió, pero yo estaba totalmente bloqueardo y no podía responder. Breukink no llevaba puesta ninguna chaqueta de lluvia, solo un jersey, así que él podría bajar más rápido en la larga recta que llegaba a Bormio. No había forma humana de quitarme la chaqueta. Después de que cruzara la línea de meta, me dirigí hacia nuestro masajista. Mike Neel vino y me metió en el coche del equipo, que estaba en marcha y con la calefacción a todo meter. Cuando comencé a calentarme el dolor empezó a remitir. Mike me dijo entonces que la Maglia Rosa era mía y el dolor y el euforia se mezclaron y comencé a gritar, a reír y a tiritar.
En el plazo de 10 minutos del final, estaba arriba en el podium. La Maglia Rosa me sentaba bien. Me la puse y todas mis dudas se esfumaron. Las entrevistas de la TV comenzaron y recuerdo que decía "Hoy no era deporte, era algo más allá del deporte."
Todos y cada uno de los que pasaron el Gavia ese día fueron vencedores. Incluso desde aquella jornada, hay una serie de corredores cuyo principal crédito es que subieron al Gavia ese día."

viernes, septiembre 20, 2002

Pic Neulós

Tuvo que ser un extremeño (Carlos Vadillo) quien me advirtiera de esta interesante subida que está justo en la frontera catalana con Francia. Debo reconocer que no me sonaba absolutamente de nada, aunque una vez sobre la pista, en el Atlas Michelin se apreciaba el pico y una carretera local que le andaba cerca, por lo que mis esperanzas de que fuera una subida asfaltada y ciclable eran bastante sólidas. El Pic Neulós es el pico más alto del Macizo de la Albera, con sus 1.256 metros y se trata de una ascensión considerable, con unos números globales de 15,4 kilómetros de longitud, un desnivel de 950 metros y por tanto un desnivel medio del 6,16%.

Viniendo de la zona de Figueres, no hay otro remedio que llegar por la carretera Nacional II, bastante transitada por camiones, aunque con un arcén lo suficientemente ancho y en buen estado como para poder circular sin excesivo peligro. Lo que ya no salva el arcén es el aire que suele pegar por toda la zona, que incomoda y ralentiza la marcha. Siempre que el aire sea moderado, puesto que si sopla la tramontana es imposible mantenerse sobre la bicicleta.

Tras pasar La Junquera, todos los parkings de camiones habidos y por haber y la antigua frontera ahora desierta, entramos en Francia ya en ligera ascensión hasta llegar a Le Perthus (El Portús), catalogado como col, a una altitud de 294 metros. Una vez atravesado el pueblo (con una zona comercial muy importante), vemos un desvío a mano derecha que indica Col de l'Ouillat, y L'Albera. Esa es la carretera correcta que nos llevará al Pic Neulós. Arriba se observa un inmenso puente por el que circula la autopista y nosotros pasaremos por debajo. A partir de ese momento todo el tráfico que hemos sufrido en la Nacional II se convierte en tranquilidad. Lamentablemente la calidad del asfalto también cambia ostensiblemente, aunque en ningún momento dificulta la ascensión.

Los primeros kilómetros son bastante suaves, además en el principio de la ascensión pude observar hasta 3 fuentes donde podremos llenar los bidones.

Cuando llevamos 5,8 kilómetros de ascensión encontramos una bifurcación. A la izquierda la carretera lleva a St. Martin de l'Albere, pero nosotros debemos ir a la derecha hacia la pequeñísima localidad de St. Jean de l'Albere, que encontraremos apenas a 500 metros de la bifurcación. La carretera sigue ascendiendo y a partir de aquí a la izquierda ya empezaremos a tener una preciosas vistas sobre el macizo de la Albera, con todo el verde que ya quisieramos para tantas otras zonas.

Poco a poco la cosa se va complicando y después de un tramo bastante duro, en el kilómetro 11,9 llegamos al Chalet de l'Albere, un restaurante que allí a casi 1000 metros goza de otra vista grandiosa. El restaurante se halla a la derecha tal como se va ascendiendo, mientras que en la parte izquierda existe una gran zona de picnic a la sombra del Forêt Domaniale des Alberes, que se extiende durante varios centenares de metros a lo largo de la carretera.

Como podreis ver en el gráfico, a partir de ahí las cosas ya se van a complicar definitivamente con un kilómetro a una media del 8,1%. La pendiente ya no bajará del 7,7% que tiene el kilómetro siguiente, y además llevamos más de 12 kilómetros de ascensión...

En el punto kilométrico 13,5 encontramos una señal de prohibido circular a vehículos (excepto coches de servicio), y este tipo de señales a menudo suelen ser indicativas de que lo peor ha llegado (por su extrema pendiente, como en el Madeloc, pero también por la estrechez de la carretera, por ejemplo). Y este es también el caso. Los aproximadamente 2 kilómetros que quedan salvan unos 200 metros de desnivel. Tras una curva a izquierda hay una larguísima recta que desemboca en una valla que impide el acceso a lo que parece una base militar y resulta ser (según he confirmado a posteriori) un radio faro destinado a la navegación aérea.

La pena es que la zona vallada impide la vista de lo que sería la zona catalana. !Qué le vamos a hacer!

martes, agosto 20, 2002

La Tour de Madeloc


Hacía tiempo que quería visitar esta subida, relativamente cerca de "mis dominios" y de hecho en la Cataluña Norte. Las noticias que tenía sobre ella procedían básicamente del Brevet International du Grimpeur (B.I.G.), o Diploma internacional del Escalador.

Las informaciones que me llegaban de ahí indicaban que había desniveles superiores al 20% y, aunque no se trata de una subida excesivamente conocida supone un verdadero reto para cualquiera. Concretamente su último kilómetro me asustaba tremendamente. Su porcentaje medio se suponía que era al 15%!!!

La ruta lógica desde España hasta Banyuls sur Mer, localidad donde se inicia la ascensión, es por la preciosa carretera Nacional 260, que bordeando la costa desde Llança llega a Francia por Cerbere, tras una sucesión de duros repechos, o más bien puertos propiamente dichos, como el Col de Sastre (202 m.) y el col de Belitres (170 m.). El único inconveniente que tiene esta carretera es que no tiene arcén y se hace complicado convivir con el numeroso tráfico que se genera en esta nacional. Como contrapartida, las vistas sobre el cabo de Creus, en España, y sobre la Costa Roja, ya en Francia, son espectaculares.

Llegando a Banyuls sur Mer ya se divisa la Tour de Madeloc, majestuosa, que con sus 657 metros de altitud ciertamente intimida al ciclista que pretende escalarla. Una vez llegados al pueblo, las indicaciones son muy claras y no hay posibilidad de pérdida, aunque siempre podemos detenernos en la Oficina de Turismo para hacernos con algún mapa o simplemente para asegurarnos de la ruta a seguir. Precisamente ahí comprobé que se celebra a mediados de Agosto una carrera a pie que asciende a la Tour de Madeloc por camino de montaña, en 17,5 kilómetros, pasando también por la Capilla de Notre Dame de La Salette, que comparte itinerario con nuestra protagonista en sus primeros kilómetros.

Por la explicado hasta el momento cabe recalcar que la vertiente analizada es la sur, existiendo otra vertiente por la cara norte, hasta llegar al último terrible kilómetro que es común, y por tanto la única manera de llegar a la torre.

La ruta está bastante bien asfaltada y se puede hacer perfectamente con la bicicleta de carretera siempre, eso sí, que llevemos el desarrollo adecuado. En caso contrario, será imposible llevar a cabo la ascensión. Los primeros cinco kilómetros de ascensión se empiezan a hacer duros, aunque tienen desniveles bastante "soportables", concretamente del 7%, 5%, 6,3%, 7,1% y 6%. Posteriormente hay un par de kilómetros de descanso relativo (al 4,2% y 2,3%). Tras este último kilómetro las cosas se complican ligeramente, puesto que la carretera se estrecha y el desnivel asciende al 8,4%. De todas formas, la torre sigue estando muy arriba y solamente debería quedar un kilómetro.... Aproximadamente al final de este octavo kilómetro encontramos el desvío a la izquierda que dirige a la Tour de Madeloc. La carretera continua recto y si la seguimos bajaremos por la vertiente norte. Pero hemos venido a subir hasta arriba y no nos vamos a quedar ahí...

Eso sí, a partir del desvío ya es imposible seguir con el coche (entre otras cosas, por eso la foto me la tuvieron que hacer en ese último desvío), puesto que nos encontramos con la indicación de Prohibido circular, excepto vehículos de servicio.

Los primeros metros tras el desvío son bastante llevaderos pero es una vez pasada la última edificación en ruinas que nos encontraremos cuando una curva a derecha deja ante nuestra vista un tremendo muro que me recordó (para que os hagáis a la idea), el último muro del 22% de Peña Cabarga. Esa misma sensación de carretera que lleva al fin del mundo, puesto que el desnivel y la proximidad de la cima solo te permite ver el cielo al final de muro... Las curvas a izquierda son mucho más pedaleables, pero hasta 4 veces las curvas a derecha nos dejan ante impresionantes paredones.

Cerca de la cumbre, encontraremos una barrera que se puede levantar fácilmente, pero que nos hará descender de la bicicleta, si es que no lo hemos hecho con anterioridad. A partir de ahí, únicamente unos 200 metros, todavía en dura subida, y alcanzaremos la base de la Torre.
La vista desde la cima es impresionante: hacia el oeste un árido macizo montañoso que corresponde a la Sierra de la Albera (los últimos vestigios de los Pirineos orientales) y mirando hacia el mar, desde semejante atalaya podemos observar los lagos que caracterizan esta zona de la costa francesa.

Si la subida es escalofriante, la bajada es peligrosísima por la desmesurada inclinación de la carretera, su tremenda estrechez y la falta de protecciones o guardarraíles en una carretera literalmente escarbada en la ladera de la montaña. También encontramos gravilla en algunas curvas. Bajar encima de la bici supone no permitir que ésta acelere lo más mínimo, manteniendo el freno trasero pulsado a tope permanentemente. Personalmente debo decir que un par de tramos los bajé a pie... Y eso que no soplaba el viento con fuerza, pero cabe recordar que en esta zona, como en el el Empordà catalán, sopla frecuentemente la tramontana, un viento violentísimo que caso de encontrarlo hace imposible ir sobre la bicicleta.

En total, pues, 9,2 kilómetros a un desnivel medio del 6,78%, pero en absoluto constante, como habéis podido comprobar.

La mala noticia de esta subida es básicamente que es imposible albergar un final de etapa de un vuelta profesional. No solo por la estrechez de la calzada en su tramo final, sino por la falta material de espacio para albergar toda la infraestructura que conlleva una vuelta (o la infraestructura mínima necesaria). Unicamente hay una pequeña explanada antes de la última barrera, pero de dimensiones reducidísimas. Una vez arriba del todo, en la torre, el espacio es el justo para alojar un par de coches que se han saltado a la torera las indicaciones de los carteles...
En resumen, una escalada super-recomendable para los amantes de las emociones intensas y que estén en plena forma. El último kilómetro de la Tour de Madeloc supone un verdadero desafío sólo al alcance de los más fuertes.

Recientemente he sido advertido de otra carretera infernal, también situada en la Cataluña Norte. Se trata de la Abadía de San Martín del Canigó, con un desnivel de 270 metros en un sólo kilómetro, lo que significa un desnivel medio del 27%.......

martes, junio 04, 2002

El Puy de Dôme

El Puy de Dôme es una de las más míticas cimas, no solo del Macizo Central, sino de Francia entera. Con sus 1.465 metros de altitud, tiene todo lo que se le puede pedir a una montaña: una historia plagada de gestas ciclistas, una extrema dureza, y un paisaje bellísimo (ver foto). Sobre su extrema dureza, los números no engañan: los últimos 4,5 kilómetros tienen un desnivel medio del 12%, e incluye una impresionante rampa de 700 metros al 15,6%. Podeis ver su altimetría detallada en el siguiente link: http://www.salite.ch/puy.htm

Como decía es también una cima con historia, no en vano fue ascendida por primera vez en el Tour de Francia el año 1952, igual que Alpe d'Huez, y ambas ascensiones con victoria del gran campionissimo Fausto Coppi. Es por tanto un lugar que Italia entera adora. Sin embargo, el Puy de Dôme, si por un país se decanta es por España. Ha sido testigo de numerosas victorias de los nuestros; Bahamontes, Julio Jiménez, Ocaña (en 2 ocasiones) y Angel Arroyo: 5 victorias de un total de 12 finales de etapa en el Tour de Francia.

En el año 1959, en la cronoescalada del Puy de Dôme, Federico Martín Bahamontes, a la postre vencedor del Tour, superó en un minuto y medio a Charly Gaul y, en casi cuatro, a Jaques Anquetil, el mejor ciclista de la época. Su exhibición dio la vuelta al mundo. En tan sólo 12 kilómetros dejó a sus rivales fuera de juego.

El año 1964 el Puy de Dôme fue escenario de un doblete español en una jornada histórica, no tan solo por la victoria de Julio Jiménez y el segundo lugar de Bahamamontes, sino especialmente por el duelo que mantuvieron Anquetil y Poulidor (el legendario Poupou, eterno segundo). Aquel día estuvo a punto de cambiar la historia. Poulidor, tras un mano a mano espectacular con su rival, los dos solos ascendiendo el Puy de Dôme, dejó a Anquetil, aunque sólo pudo quitarle 43 segundos, en lugar de los 57 que necesitaba. Por 14 segundos no pudo vestir el maillot amarillo. Nunca lo conseguiría.

Los 70 fueron años en que el Tour se acercó muy a menudo al Puy de Dôme. Hasta 5 veces se llegó hasta su cima, en dos de las cuales venció el español de Mont de Marsan, Luis Ocaña. La más recordada es la de 1971, en que Ocaña y Thevenet descolgaron al super-favorito Eddy Merckx, en lo que sería sólo un pequeño avance de la debacle de Merckx unos días después en Orcieres Merlette. Unicamente la famosa caída de Ocaña en el col de Mente (Pirineos) pudo alejarlo del Tour de 1971.

En 1975 venció el pequeño belga Lucien Van Impe, aunque en esta ocasión el protagonismo se lo llevó de nuevo Eddy Merckx que definitivamente no podrá recordar el Puy de Dôme como una de sus cimas favoritas. Un desalmado le soltó un puñetazo en el hígado en plena ascensión. La rivalidad con el francés Thevenet puso a los aficionados en su contra.

Tras dos victorias del holandés Joop Zoetemelk, en 1983 se produjo otro doblete histórico para nuestro país, con Angel Arroyo y Pedro Delgado. Fue un Tour histórico para España. Tras muchos años sin ningún protagonismo español, el joven equipo Reynolds acudió al Tour plagado de gente joven, entre los que destacaba un tal Pedro Delgado, que desde la primera etapa de montaña demostró que su carrera sería el Tour de Francia. Entre él y el más veterano Angel Arroyo consiguieron que España volviera a vibrar con el Tour como desde la época de Ocaña no se conseguía. La imagen corresponde a las rampas finales de la cronoescalada al Puy de Dôme.

Incluso el hecho de que durante los últimos años no haya sido ascendido en el Tour de Francia ayuda en gran manera a mantener vivo el mito del Puy de Dôme. Desde 1988, el año en que Delgado ganó el Tour, no se ha ascendido más. Los problemas que comporta el hecho de tratarse de una carretera tan estrecha, con un desnivel tan pronunciado, han obligado al Tour a pasar de largo. Esperemos que no por mucho tiempo.